La Dirección General de Prevención y Calidad Ambiental de la Consejería de Medio Ambiente de la Junta de Andalucía ha informado de la superación de los niveles de ácido sulfhídrico en la estación de Guadarranque, en Algeciras (Cádiz), donde se ha registrado un caso de contaminación "alta" entre las 21,00 y las 21,30 horas de este martes.

Según la información facilitada a Europa Press por el Servicio de Calidad del Aire, en la franja horaria señalada se registraron 134 microgramos por metro cúbico, detallando que la contaminación se considera alta en los casos en los que se superan los 100 microgramos por metro cúbico de ácido sulfhídrico como media semihoraria.

La Consejería de Medio Ambiente está realizando un "seguimiento intensivo" de la evolución de los valores de calidad del aire ambiente de ácido sulfhídrico, de los que se compromete a informar puntualmente en caso de que la situación de contaminación atmosférica persista.

"tóxico" a concentraciones elevadas

Sobre el ácido sulfhídrico o sulfuro de hidrógeno, explica que es un gas constituyente natural del aire que respiramos, aunque se puede convertir en "tóxico" a concentraciones elevadas. Este compuesto es un gas incoloro, soluble en varios líquidos y tiene un mal olor característico, con lo que se puede reconocer mediante el olfato a bajas concentraciones.

La mayor parte de este gas se encuentra en la atmósfera y tiene un origen natural, produciéndose por descomposición de la materia orgánica, cerca de los lagos, en áreas con actividad geotérmica y pozos de gas natural.

La industria produce emisiones de este gas en procesos en los que participan compuestos de azufre y materia orgánica a altas temperaturas, en actividades industriales como la fabricación de pasta de papel, el refinado de petróleo, la industria textil de fabricación de viscosa y la industria de tratamientos de papel.

El ácido sulfhídrico es un gas y, por tanto, el aparato respiratorio es el principal afectado por la acción del mismo, siendo los primeros síntomas irritación en la nariz, garganta y ojos. Este compuesto se empieza a detectar por el olfato humano a concentraciones mucho más bajas que las que pueden tener efectos nocivos para la salud. Exposiciones a corto plazo de concentraciones altas pueden provocar dolor de cabeza, mareos y vómitos.

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