El delegado del Gobierno de la Junta, Felipe López, ha visitado este jueves el margen del río Guadalquivir a su paso por Andújar (Jaén), concretamente la zona en la que la Junta ha realizado este año obras de mejora del encauzamiento, con una inversión en torno a 7,5 millones de euros y que han sido una "respuesta eficaz al problema producido por las fuertes lluvias en la zona entre los meses de diciembre y febrero".

"Esta obra ejecutada por la Junta como parte de la solución al problema, este esfuerzo económico, ha funcionado y ha dado seguridad a las personas y también a los bienes", ha comentado el delegado durante su recorrido por la zona acompañado por el delegado provincial de Medio Ambiente, José Castro, según ha informado el Gobierno andaluz en una nota.

Con esta actuación, según ha dicho, la Junta ha dado cumplimiento a un compromiso adquirido con los vecinos, respondiendo a las primeras lluvias fuertes registradas este año y evitando que el agua del cauce haya llegado al poblado de Llanos del Sotillo. En este sentido, López ha precisado que el agua que ha anegado algunas zonas de este núcleo no procede del cauce del río, sino de la conducción de agua realizada desde el polígono Innovandújar, por lo que debería subsanarse por parte de la junta de compensación o del Ayuntamiento del municipio.

Por otro lado, el delegado ha anunciado que en este proceso de resolución del problema también se ha cumplido con otro compromiso adquirido por la Junta de Andalucía, iniciándose el proceso de rescisión de la explotación de la presa de Marmolejo a Endesa, por incumplimiento de la propia empresa. "La Junta está respondiendo a los compromisos que había asumido para minimizar y eliminar los riesgos de inundaciones", ha afirmado.

La obra de adecuación de márgenes del río Guadalquivir cuenta con un montante de 7,5 millones de euros, consistente en la construcción de motas naturales que, a modo de escolleras, garantizan la seguridad en la zona frente a avenidas superiores a las registradas el pasado invierno capaces de hacer frente con solvencia a caudales superiores a los 2.200 metros cúbicos por segundo.

Las escolleras, de entre cuatro y cinco metros de altura en algunos puntos, se han ejecutado con el menor impacto paisajístico posible y se han complementado con obras de menor entidad en la zona del Puente Romano, en la de los Arroyos Escobar y Martín Malillo y de retirada de sedimentos en algunos puntos del río a su paso por la localidad iliturgitana.

También se ha instalado una veintena de clavetas (elementos para evitar que el agua retroceda por los desagües ejecutados durante las crecidas y genere un daño añadido) y se ha retirado vegetación en la zona para dejarla expedita en aquellos tramos en los que se ha trabajado hasta ahora. A esta obra está previsto que se sume una segunda actuación por un millón de euros más para protección de los márgenes del río en la zona de La Ropera.

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