El director polaco Krystian Lupa recrea la "gran aventura" del Samuel Beckett "más profundo" y "radicalísimo" en 'Fin de partida', considerada la obra cumbre del dramaturgo irlandés, que la escribió en 1957, ocho años después de su conocida 'Esperando a Godot', todavía bajo los efectos de la II Guerra Mundial y en los inicios de la Guerra Fría.

Así lo perciben los actores que darán vida a los personajes de este montaje en la Sala Pereda del Palacio de Festivales de Cantabria, este viernes y sábado a las 20.30 horas.

Los personajes se encuentran en un mundo que parece haberse extinguido y marcados por diversas discapacidades. Según explica José Luis Gómez, creador del Teatro La Abadía de la Comunidad de Madrid, la obra está escrita bajo el "impacto terrorífico" de las dos guerras mundiales y ante la "amenaza" de una nueva confrontación, en este caso, la Guerra Fría.

Así, en el "espíritu" del montaje queda el recuerdo de que "hace años que cientos de millones de sastres, peluqueros y hombres probos decidieron matarse entre ellos de forma cruenta".

Pero pese a esto, en este montaje del que siempre se ha destacado su pesimismo, se alzan personajes "extraordinariamente positivos" que "resisten las mayores humillaciones". Con esta obra, Beckett emprende un "camino insólito" en el que "habla mucho de sí mismo".

"hijos de lupa"

Aunque la principal novedad de esta versión de 'Fin de partida' es su director, el polaco Krystian Lupa, que con su método de trabajo representa al Beckett más "críptico y poético" y que ha marcado la forma de trabajar de sus veteranos actores.

Es el caso de José Luis Gómez (Hamm en la obra), que narra cómo Lupa traslada a los actores su conocimiento de la "naturaleza humana" y los "desvaríos", junto al "enorme mundo interior que construye para los actores" y que, según añade Susi Sánchez (Clov) "cae como un diluvio" sobre ellos, a los que "pasa el texto por dentro".

Esta intérprete confiesa que ve como un "privilegio" haber trabajado con este autor, que ha marcado un "antes y un después" en su carrera.

Lupa ha tenido una "paciencia infinita" con el equipo, al que ha traslado un enfoque creativo en el que le ha dado el "regalo de la libertad" con su personaje, pues su principal exigencia ha sido la improvisación.

Ramón Pons, que da vida a Nagg, ha aprendido con este director una "lección magistral" que le ha hecho sentirse "como si tuviera 18 años". "Te dejas llevar, pero no te vence, te convence, y no con raciocinio, sino con humanidad, tiene que pasar por ti", explica.

El resultado es, según añade, "fantástico" porque el actor no se siente "constreñido" y sí que "ha hecho algo diferente", por lo que para Pons trabajar con él ha sido "como un regalo de los dioses del Olimpo".

Por su parte, Lola Cordón, que interpreta a Nell, elogia el "sorprendente trabajo" de un director que "te mete un tornillo por dentro". "Te hace sentir cosas que no sabías que sentías", expresa, por lo que asevera que, tras este montaje, "todos somos hijos de Luppa.

Con este "prodigio de concisión" de Beckett, según José Luis Gómez, el Teatro La Abadía celebra su quince aniversario, en un montaje coproducido por El Canal Centre d'Arts Esceniques Sal/Girona, el Teatro Calderón de Valladolid, el Teatro Arriaga Antzokia de Bilbao, y el Palacio de Festivales de Cantabria, con el apoyo del Instituto Polaco de Cultura.

El director del Palacio de Festivales, Juan Calzada, explica que veía "fundamental" que esta institución colaborara en la coproducción de 'Fin de partida'.

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