La Dirección General de Cultura del Gobierno de Cantabria ha incoado expediente para la declaración, como bien de interés cultural (BIC), con la categoría de zona arqueológica, a favor de los Yacimientos del Cueto de Morín en Villanueva de Villaescusa, en el término municipal de Villaescusa.

Según describe la resolución, consultada por Europa Press, el Cueto de Morín se localiza entre los núcleos de Obregón y Villanueva, ambos pertenecientes al término municipal de Villaescusa, y se haya en la ribera del río Obregón y subsidiario del río Solía, siendo su superficie total de 72.000 metros cuadrados.

Desde un punto de vista geomorfológico se constituye como un cerro testigo, formado por la disolución diferencial de las calizas del Cretácico inferior.

El cueto aparece totalmente carstificado con las formas y procesos asociados a este tipo de modelado: lapiaces semidesnudos, desnudos, cubierto, simas, dolinas y sobre todo cavidades en gran parte con comunicación física, por las que circulan en numerosas ocasiones aguas subterráneas y, por tanto, encontrándose en la actualidad en el subsuelo del mazo con niveles activos y fósiles.

El hecho de que estas cavidades y galerías posean una conexión física indica que se trata de un solo sistema, en ocasiones interrumpido por derrumbes naturales o actividades humanas.

Veintiséis yacimientos

En el cueto se recogen un total de 26 yacimientos arqueológicos, el más conocido, la Cueva de Morín, célebre por haberse localizado en ella el enterramiento de un hombre conservado mediante un proceso de transformación natural y que data del periodo auriñaciense (hace aproximadamente 30.000 años) y de una probable habitación o cabaña rebajada del suelo, con hogar, banco adosado, empalizada, gruesos muros de piedra y túmulos o enterramientos de arcilla interpretados como moldes humanos.

Uno de los principales resultados de las prospecciones realizadas en el Cueto de Morin fue legitimar la primera secuencia estratigráfica completa entre el Paleolítico Medio y el Superior en la península ibérica.

Según destaca la resolución, el estudio de todos ellos ha sido fundamental para el conocimiento de las costumbres y formas de vida de los pueblos primitivos y anteriores homínidos en la cornisa cantábrica, y en concreto en esta localización, con yacimientos subterráneos pero también epigeos, cuyo piedemonte y zonas de valle (praderías), contaban con excelentes condiciones para el hábitat.

Respecto a la industria lítica y a la producción laminar, cuenta con un alto interés la colección de arpones en hilera o de puntas de chatelperron, cuyo conjunto es el más numeroso localizado en España y utensilios no tan numerosos de variado tipo como colgantes, hendedores, lascas, etc. Fundamentalmente los utensilios están elaborados en sílex (blanco y azulado), si bien también aparecen grupos elaborados en cuarcita.

Entorno de protección

El entorno de protección delimita toda la superficie del sistema cárstico que, previsiblemente, afecta a la cavidad, y en especial aquellas áreas que por su permeabilidad, faciliten esa penetración del agua en superficie hacia las corrientes y acuíferos en profundidad.

En la justificación del entorno de protección se indica que el Cueto de Morín aparece profundamente carstificado y con abundante presencia de cuevas y galerías, que cuentan con comunicación física.

El lecho del río subterráneo principal atraviesa de sur a norte la totalidad del mazo, y, a su vez, existen numerosas galerías que, a modo de subsidiarias de éste, llevan agua desde la superficie al cauce principal.

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