El premio Nobel de Economía de 2008, Paul Krugman
El premio Nobel de Economía de 2008, Paul Krugman EFE

El profesor de Princeton y premio Nobel de Economía 2008 Paul Krugman cree que España estaría mucho mejor si no hubiese adoptado el euro, pero que la vuelta a la peseta supondría una "enorme crisis bancaria". En un artículo para The New York Times titulado 'El prisionero español', Krugman disecciona la crisis económica española, advirtiendo de que la caída de España sería un revés para la UE, pues por sus dimensiones es mucho más dañina que la crisis de Irlanda, Grecia o Portugal.

España cayó en recesión cuando la burbuja inmobiliaria estalló "Ahora mismo, lo mejor de los irlandeses es que son pocos. Por sí misma, Irlanda no puede hacer mucho daño a las perspectivas de Europa. Lo mismo puede decirse de Grecia y de Portugal, que es ampliamente considerado como la posible siguiente ficha de dominó. Pero luego está España. Los otros son las tapas, España es el plato principal", comienza Krugman su escrito.

El profesor dice que la crisis económica en España le recuerda a la que ha vivido EE UU.  "Como Estados Unidos, España experimentó una gran burbuja inmobiliaria, acompañada de un enorme aumento en la deuda del sector privado. Como Estados Unidos, España cayó en recesión cuando la burbuja estalló, y ha experimentado un aumento del desempleo. Y como Estados Unidos, España ha visto su déficit presupuestario inflarse gracias al desplome de los ingresos y los gastos relacionados con la recesión".

Al borde de una crisis de la deuda

Sin embargo, y a diferencia de EE UU, España está "al borde de una crisis de la deuda". El Gobierno de EE UU no encuentra problemas para financiar su déficit, con tipos de interés sobre la deuda federal a largo plazo de menos del 3%, pero España ha visto dispararse el coste de sus préstamos las últimas semanas, debido a los crecientes temores de un impago futuro.

Los problemas de España tienen un único culpable: el euro Krugman cree que los problemas que vive España tienen un único culpable: "el euro". El premio Nobel explica que España fue uno de los adoptantes del euro más entusiastas en 1999, cuando la moneda fue introducida. "Y por un tiempo las cosas parecían ir viento en popa: los fondos europeos llegaron a España, potenciando el gasto del sector privado, y la economía española experimentó un rápido crecimiento", dice.

También recuerda que a lo largo de los años buenos "el Gobierno español aparecía como un modelo tanto de la responsabilidad fiscal como de la financiera", algo que le diferencia de Grecia, y logró superávits presupuestarios; y a diferencia de Irlanda "ahora los bancos españoles no están ni de lejos en el mal estado de los irlandeses".

Devaluación interna, una salida lenta

Pero Krugman ve que los problemas de España "se estaban desarrollando bajo la superficie". Durante el auge, los precios y los salarios crecieron más rápidamente en España que en el resto de Europa, ayudando a alimentar a un gran déficit comercial. "Y cuando estalló la burbuja, la industria española se quedó con los gastos que la hicieron poco competitiva frente a otras naciones".

Si España tuviera su moneda podría haberla dejado caer y ser competitiva "¿Y ahora qué?", se pregunta. "Si España todavía tuviera su propia moneda, como EE UU podría haber dejado caer la moneda, por lo que su industria sería competitiva de nuevo. Pero con España en el euro, esa opción no está disponible.

En su lugar, España debe lograr la "devaluación interna": tiene que recortar los salarios y los precios hasta que sus costes estén otra vez en línea con los de sus vecinos". El profesor explica que la devaluación interna es lenta "normalmente hacen falta años de alto desempleo para empujar los salarios hacia abajo" y, además, conlleva "una caída de los ingresos, mientras que la deuda sigue siendo la misma".

Perspectivas pobres para la economía

"Lo que significa todo esto para España son perspectivas económicas muy pobres para los próximos años. La recuperación de Estados Unidos ha sido decepcionante, especialmente en términos de empleo, pero al menos hemos visto un cierto crecimiento, con el PIB real recuperando más o menos su punto más alto antes de la crisis, y podemos esperar razonablemente crecimiento futuro para ayudar a poner nuestro déficit bajo control. España, por el contrario, no se ha recuperado en absoluto. Y la falta de recuperación se traduce en temores sobre el futuro fiscal de España", dice Krugman.

La opción de dejar el euro no es viable para el economista estadounidense. "España estaría mejor ahora si nunca hubiera adoptado el euro, pero tratar de dejarlo crearía una enorme crisis bancaria, ya que los depositantes se apresurarían a trasladar su dinero a otra parte, A menos que haya una crisis bancaria catastrófica de todos modos (lo cual parece verosímil para Grecia y cada vez más posible en Irlanda, pero poco probable -aunque no imposible- para España) es difícil ver a cualquier Gobierno español tomar el riesgo de salirse del euro. Así que España es en realidad una prisionera del euro".