El escritor vallisoletano Rubén Abella vuelve al mundo de las falsas apariencias, de las contradicciones y de la "estupidez" humana en el libro de microrrelatos 'Los ojos de los peces', editado por la palentina Menoscuarto en su colección 'Reloj de Arena'.

La obra reúne 163 microrrelatos divididos en cinco capítulos que ahondan e interpretan la realidad, función imprescindible de la narrativa, según el autor, quien en declaraciones a Europa Press puso de manifiesto que, como ya ocurriera en 'El libro de los amores esquivos', le interesan las falsas apariencias, las contradicciones y la "estupidez absoluta", que a su juicio hace a las personas "tan humanas".

"Las personas hacemos cosas muy extrañas que no se cuentan", destacó en referencia a las situaciones que recrea en muchos de sus microrrelatos y que están ambientadas en una cotidianidad familiar y vecinal y protagonizados por personajes "en situaciones críticas", "lapidarias" en el caso de los microrrelatos por su breve extensión.

El uso de las elipsis caracteriza también este trabajo, que ha encontrado sus fuentes de inspiración en la realidad de la que es testigo, la de la calle; en historias contadas por personas de su entorno y, de manera muy especial, en Valladolid, su ciudad natal, y en la calle Magallanes, la de su infancia y juventud, de la que recrea sus rincones, su geografía y sus tenderos.

La selección de microrrelatos no es fruto de una compilación aleatoria sino que responde a un criterio de "unidad" y al deseo de su autor de ser leídos "en conjunto", por lo que presenta personajes, espacios y situaciones que actúan de "vasos comunicantes".

Abella, que presenta este jueves su obra en la librería Oletvm de Valladolid, recordó que su anterior libro de microrrelatos, 'No habría sido igual sin la lluvia', galardonado con el premio Vargas Llosa NH de Relatos 2007, incorporaba a un viajero como personaje que actuaba de nexo y que buscó volver a este género tras concluir 'El Libro de los Amores Esquivos'.

Su deseo radicaba, según reconoció, en no hacer un libro "por acumulación" por lo que, en su origen, en 2007 —"soy un escritor muy lento y estos trabajos requieren de mucha revisión para que el conjunto tenga coherencia"—, comenzó a trabajar en este proyecto "casi como un libro de poemas".

El microrrelato, pese a lo que otros escritores consideran, no es una modalidad que sirve de descanso a la escritura de una novela si no que es en sí mismo un género con sus "ventajas y desventajas" y que precisa, además, de un esfuerzo "comparable" al de una novela. "Es un libro levantado desde el suelo", consideró.

El autor

Rubén Abella (Valladolid, 1967) es licenciado en Filología Inglesa, cursó estudios de postgrado en universidades de Estados Unidos y Australia.

Compagina la escritura con la fotografía —fruto de esta doble labor artística es el proyecto 'Fábulas del lagarto verde'— y con la docencia sobre diversas materias en universidades de todo el mundo.

Actualmente es profesor en la Universidad Pontificia Comillas de Madrid y de la Escuela de Escritores de esta ciudad.

Su primera novela, 'La sombra del escapista', recibió en 2002 el Premio Torrente Ballester y con su segunda, 'El libro del amor esquivo', resultó finalista del Nadal en 2009.

En 2007 'No habría sido igual sin la lluvia' mereció el Premio Mario Vargas Llosa NH Relatos, y a esta incursión en el género del microrrelato sigue ahora 'Los ojos de los peces'.

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