Unas 400 personas se han unido durante tres minutos en un solo grito colectivo que se ha podido escuchar en diferentes rincones de Santander. Se trata de una "obra artística efímera" a la que los ciudadanos han prestado su voz.

La propuesta, que ha tenido lugar este viernes a la 13.15 horas en la península de La Magdalena, surgió del colectivo Cambia el Orden, formado por los artistas de Taller de Juan López becados por la Fundación Santander 2016.

En la iniciativa han participado los alumnos de los institutos San Agustín, Hernán Cortes, Cumbres, María Inmaculada y San Antonio, según han informado desde la organización.

Su grito se ha amplificado con 16 bafles de 8.000 vatios de potencia que han estado colgados a 35 metros de altura gracias a un camión escala de los bomberos de Santander.

El grito se ha podido así escuchar en lugares como Piquio, El Parque Mesones, Reina Victoria o Puertochico. Las radios locales también han colaborado emitiendo en directo el grito con el que los participantes han expresado cosas que, según el colectivo Cambia el Orden, "no se pueden decir solo con palabras".

"El grito es una manifestación sonora, una forma de llamar la atención, una alarma, una forma de comunicarse también. Un grito es un símbolo, es energía. Se grita de dolor, de alegría, de placer, para intimidar o erradicar los miedos antes de una batalla", apuntan los organizadores, que recuerdan que en la actualidad, salvo en determinados actos colectivos, no se grita. Y es que el grito, como lenguaje universal, no forma parte de la vida pública.

Con esta iniciativa los artistas del colectivo Cambia el orden han convertido un grito colectivo en "un vehículo" para "apropiarse de los espacios públicos" y para que los participantes "recuperen la sensación de pertenecer a una comunidad".

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