Pepe, de Gran hermano
Pepe, dentro de la casa Gran Hermano

Es el mejor. Tras la expulsión de Dayron -su último y único 'obstáculo' para ganar- Pepe entra en la gran final de Gran Hermano con la tranquilidad de haber sido salvado por la audiencia una semana tras otra.

El azafato reconoció desde el primer día que entró a jugar para ganar los 300.000 euros. Y así lo hizo. Día a día, Pepe fue moviendo los hilos para sacar a la luz la verdadera cara -en este caso lo peor- de sus compañeros de casa, excepto de Dayron y Raquel López, sus dos únicos apoyos.

Pepe sabía que debía sentar a Dayron con él antes de la final para asegurarse la victoria
Ganada la batalla moral tras la salida de Jesús, ya sólo quedaba librar la del premio en metálico. Pepe sabía que debía sentar a Dayron con él antes de la final para asegurarse la victoria, pues la presencia de ambos en la final le restaría muchos votos. Le sentó y su amigo del alma cayó.

Pero el cubano sale de la casa con la cabeza muy alta. Después de soportar las impertinencias, en muchas ocasiones racistas, de Sara, las envidias de Tono y las mentiras de Saray y Jesús, Dayron demostró en la entrevista con Mercedes Milá -quien después de varias semanas dejó de hacer apología de mearse en la ducha- que apoyará a Pepe hasta el final.

Una final en la que todo apunta a que Pepe no tendrá rival. El madrileño ha demostrado que, con una buena estrategia premeditada llevada a cabo de principio a fin, Gran Hermano no tiene ningún misterio. Una prueba más de que a la audiencia no le importa ser 'manipulada' siempre que se le divierta. Y Pepe lo ha hecho.

Pero es que además no le ha hecho falta ser malo. Todo lo contrario. Junto a Dayron y Raquel López, Pepe ha sido el concursante más noble. La falta de inteligencia y las pataletas cuchicheantes de todos sus detractores dentro de la casa le han hecho mejor.

GH llega a su finAhora, Pepe (más 'oscuro' que nunca, como se aprecia en la imagen) se jugará 'los cuartos' con Javi y Raquel Abad, una pareja que, por el bien del de Benalmádena, tiene los días contados lejos de Guadalix.

Gran Hermano recordará al malagueño -que a pesar de haberse cambiado de chaqueta en más de una ocasión, comienza a abrir los ojos- como ese concursante que pudo dar mucho más si la terrible personalidad egocéntrica de Raquel Abad no se hubiese cruzado en su camino.

Raquel Abad sólo ha buscado en Javi un perrito faldero que le adore y le contemple
La gallega se ha tirado tres meses haciéndole la vida imposible a Javi, sometiéndole y buscando en él un perrito faldero para cuando se aburra, y ha demostrado muy poca humildad. Ha sido envidiosa, conspiradora... El egoísmo personalizado. Y por si fuera poco, se ha hartado de insultar y malmeter sin tener la razón, por el simple hecho de creerse mejor que nadie.

Pepe, si el público le mantiene su apoyo, hará justicia y sucederá a Juanjo como ganador de Gran Hermano.

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