La Policía detiene en Oviedo a un hombre buscado por siete juzgados por más de diez estafas

La Policía Nacional ha detenido en Oviedo a un hombre de 40 años natural de Gijón, buscado por siete Juzgados distintos acusado de llevar a cabo más de diez estafas.
Policía de Oviedo
Policía de Oviedo
POLICÍA NACIONAL/EP

La Policía Nacional ha detenido en Oviedo a un hombre de 40 años natural de Gijón, buscado por siete Juzgados distintos acusado de llevar a cabo más de diez estafas.

La detención se produjo esta semana. En el registro domiciliario le fueron incautados numerosos efectos, documentación que esta siendo analizada ya que puede contener información sobre posibles víctimas y 8.000 euros.

Según informa la Policía, hace un año se inició una investigación centrada en una denuncia en la que un hombre manifestaba que alguien le había cargado en su cuenta bancaria un gasto por valor de 954, 96 euros. Estos pagos se habían efectuado con una tarjeta visa en la que figuraban sus datos personales, pero que él, de ningún modo había contratado.

Esta usurpación de identidad como medio para llevar a cabo una estafa no fue la única que el Grupo de investigación detectó en estos meses. Pronto se descubrió que detrás había por lo menos diez estafas más, llevadas a cabo por un profesional del engaño y de la falsificación que había sido detenido en nueve ocasiones y que estaba siendo buscado por siete Juzgados distintos.

El detenido recorría sistemáticamente los barrios donde suponía podía residir gente de nivel económico medio alto. Mediante el hurto de su correspondencia de los buzones, como sus nóminas o los extractos bancarios, obtenía no sólo los datos de filiación de sus posibles víctimas, sino también información muy valiosa a la hora de diseñar su estrategia como sus números de teléfono, entidades bancarias con las que trabajaba y nivel de solvencia.

A partir del nombre, apellidos y número de DNI de las víctimas, el estafador confeccionaba, a través de programas informáticos de edición de imagen, documentos falsificados, en los que el resto de los datos de identidad, tales como la fecha de nacimiento o el lugar de nacimiento, eran inventados. El siguiente paso era la contratación de líneas prepago de telefonía móvil utilizando estas identidades inventadas.

Así, con la identidad suplantada de la víctima solicitaba créditos "rápidos" de baja cuantía, alrededor de 6.000 euros, en las distintas entidades especializadas en este tipo de préstamos. Como forma de contacto aportaba dos teléfonos. Un fijo, que generalmente correspondía a entidades oficiales, hospitales o centros comerciales y el otro un teléfono móvil prepago que había contratado de forma fraudulenta.

Cuando las entidades contactan con el peticionario a uno de los teléfonos para comprobar sus datos de solicitud se encontraban con que sólo podían localizarlo a través del móvil.

Una vez concedido el préstamo, se remitía una tarjeta asociada al mismo, que debía ser activada telefónicamente por el peticionario. Como medida de seguridad el autor utilizaba un número de teléfono por cada víctima, y sólo lo utiliza para contactar con las entidades donde había solicitado el crédito.

La dirección de residencia que se aporta para recibir la documentación corresponde a pisos de los que el autor sabía que estaban vacíos y con la cerradura del buzón abierta .Periódicamente los visitaba y recogía el contenido de los mismos.

Con la tarjeta en su poder, se dedicaba a agotar rápidamente el crédito realizando compras en establecimientos comerciales o mediante extracciones en cajeros.

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