No hace falta ser universitario para comer bien y barato. Al menos no en los comedores de la Universidad y de algunas de las cafeterías de varias facultades. Son, principalmente, cinco: el Alfonso VIII, la Casa del Estudiante, El Apartamento, la de Filosofía y Letras y Medicina. Allí un menú, con dos o tres platos a elegir de primero y otros tantos de segundo, postre, pan y agua, no supera los 4,50 euros.

No es de extrañar que los usuarios sean abundantes, se sirven unos 700 menús cada día laborable en todos. Entre ellos se encuentran los destinados a familias enteras, trabajadores y pacientes del IOBA, además de estudiantes, claro. En los alrededores no hay casi ninguna otra oferta, salvo bares con abundantes pinchos, raciones o bocadillos, lo que los hace más apetecibles. Los menús son variados y adaptados a los gustos.

Así, en el de Medicina abundan legumbres como los garbanzos, las lentejas y el potaje, mientras que a Filosofía y Letras le gusta más la pasta y el arroz.

La oferta

Alfonso VIII: Comida, de 13 a 16 horas y cena de 21 a 22 horas. 4 euros. Bono de 10: 38 euros. Bono de 30: 108,20 euros.

Casa del estudiante: De 13 a 16 horas, de lunes a sábado. 4 euros. Bono de 10: 38 euros. Bono de 30: 108,20 euros.

El Apartamento: Ubicado en los Apartamentos Cardenal Mendoza. Comida de 13.30 a 15.30 horas. Cenas de 21 a 22 horas. 4 euros. Domingos: 4,5 euros. Bono de 28: 99,95 euros; de 7: 25,90 euros.

Filosofía y letras: En la cafetería de la Facultad. De 13 a 16 horas. 4,50 euros, dos platos a elegir. Bono de 10 comidas: 42, 50 euros; de 20: 80 euros.

Medicina: En la cafetería de la Facultad. De 13 a 16 horas. 4,50 euros, dos platos a elegir. Bono de 10 comidas: 42,50 euros; bono de 20: 80 euros.

Hasta la cocina... aquí te pillo

En el comedor universitario. Raúl G. Lázaro

Rocío Hernández. Peluquera

Acude en familia. «Todos los días estoy en el comedor de Alfonso VIII con mi marido y mi hijo. Cuestión de tiempo. Trabajamos en Valladolid, pero vivimos en la Cistérniga y nos resulta más práctico comer aquí que ir a casa. Es más económico. Por el precio de un menú del día en un restaurante, aquí comemos los tres. La comida es buena».

Arturo Calvo. Estudiante de ingeniería informática

Ahorra mucho tiempo. «Al comer aquí no tengo ni que hacer la compra ni que fregar. Es barato y la comida está buena. Ni siquiera hay que esperar colas y nunca he tenido quejas por la higiene. Quizás, falta variedad. En los menús semanales, aunque te dan platos a elegir, si vienes a menudo se terminan repitiendo los mismos platos».

Natalia Santamaría. Estudiante de medicina

El menú es equilibrado. «Vengo por cercanía y por ahorrar tiempo. Es más práctico venir al comedor que ir a casa, cocinar y fregar. La dieta es equilibrada, puedes hacer combinaciones de verdura y pescado porque tienes platos a elegir. Es mucha cantidad, si me lo comiera todo engordaría, seguro».

Jesús Dalmau. Cocinero de la casa del estudiante

Lo difícil es tener presupuesto. «Calcular las cantidades no es un problema, 15 kg de pasta y 250 filetes, la experiencia es un grado. Lo más difícil es limitarse al presupuesto, pero aun así, hacemos menús ricos que no tienen nada que envidiar a cualquiera de otro restaurante».