Atasco en Beijing
Los coches atascan la segunda carretera de circunvalación de Beijing en China el 24 de agosto. EFE

El monumental atasco de más de 100 kilómetros que colapsa desde el 14 de agosto una autopista cercana a Pekín ha destapado las carencias en infraestructuras y otros servicios básicos de la que los economistas califican ya como segunda potencia económica mundial.

Las retenciones se iniciaron hace once días entre la capital china y Huai'an, en la provincia de Hebei, y Jining, dentro de la Autopista Nacional número 110, que une Pekín con el Tíbet. La vía canaliza gran parte del tráfico pesado desde Pekín hacia el oeste del país, con el paso continuado de camiones de varias toneladas de peso.

La explicación extraoficial del enorme embotellamiento apunta al transporte ilegal de carbón

Paralelamente al atasco han florecido pasatiempos como las siestas improvisadas o las partidas de cartas entre conductores, y también un mercado de víveres a precios desorbitados, al que los afectados se ven obligados a acudir. "No sólo me molesta la congestión, sino también los vendedores. Los fideos instantáneos se venden a cuatro veces su precio original", se lamentó un camionero chino atrapado, apellidado Huang.

Las autoridades achacaron el atasco a los preparativos para la reparación de la vía, que oficialmente empezó este lunes y se alargará durante varias semanas, hasta el 16 de septiembre. No obstante, la explicación extraoficial apunta al transporte ilegal de carbón desde las cuencas mineras del norte del país, que, a falta de ferrocarril, debe hacerse de manera prácticamente íntegra por carretera.

Crecimiento del parque de vehículos

El parque de vehículos en China no para de crecer, sumaron 13,5 millones de nuevos turismos en 2009 y que se prevé que aumente en otros 15 millones de coches este año, una progresión que las carreteras chinas son incapaces de absorber. En Pekín, el Centro de Investigación para el Transporte de la capital china pronostica siete millones de vehículos circulando en 2015, mientras que sus infraestructuras viarias son capaces de digerir, en las actuales circunstancias, sólo 6,7 millones de coches.