La Policía Nacional ha detenido a cuatro personas, dos hombres y dos mujeres, por una quincena de robos (cuatro en grado de tentativa) cometidos durante los últimos meses en viviendas unifamiliares y chalés de la periferia de Santander y alrededores, principalmente en San Román de la Llanilla, Corbán y Monte, aunque también han robado en una ocasión en Adarzo y en otra en Cueto.

Los hombres, de nacionalidad latinoamericana, son hermanos, y las mujeres, ambas españolas, son sus compañeras sentimentales y, además, también están vinculadas familiarmente entre sí (son tía y sobrina). Fueron arrestados en la madrugada del pasado domingo, 25 de julio, y todos tienen antecedentes por delitos menores (pequeños robos y hurtos, principalmente de carteras en aglomeraciones y mercados) según han informado en rueda de prensa responsables de la Policía.

Han explicado que utilizaban siempre el mismo 'modus operandi', ya que los hombres forzaban puertas o ventanas de la vivienda, cuya accesibilidad comprobaban previamente las mujeres. Actuaban, además, entre el atardecer y el anochecer, y aunque en alguna ocasión fueron sorprendidos por los moradores de las casas, nunca les llegaron a amenazar o agredir.

Tras prestar declaración, los hombres han pasado a disposición judicial, mientras que las mujeres han quedado en libertad. La Policía continúa investigando ya que no descarta imputarles otros robos, como uno cometido en un chalé de Bezana.

La operación se inició en febrero de este año, cuando los ahora detenidos —y que no constituyen un grupo organizado como tal— cometieron el primer robo con fuerza en un chalé, al que accedieron tras forzar la puerta del garaje y del que se llevaron cerca de 2.000 euros.

Posteriormente, cometieron más robos en los que sustrajeron, además de dinero, diferentes efectos, como joyas, material informático, relojes, cámaras de fotos.

DETENCIÓN

Fueron detenidos en la madrugada del pasado 25 de julio gracias a la colaboración ciudadana, cuando intentaban cometer un robo en Monte. Los vecinos se percataron de la presencia de dos personas merodeando por la zona y alertaron al 091 al verles maniobrar con herramientas para fracturar verjas y ventanas e introducirse después en el chalé.

Al lugar de los hechos acudieron patrullas de la Policía, que detuvieron a los sospechosos. Les ocuparon un destornillador "de grandes dimensiones" y dos guantes que habían arrojado al suelo.

Posteriormente, encontraron en las inmediaciones un vehículo modelo 'Mercedes' que habían utilizado para trasladarse al lugar. En el interior del coche, los agentes hallaron dos 'barras uña' de entre 45-50 centímetros, 3 tenazas, 1 llave inglesa y una herramienta para fracturar bombines de las cerraduras de las puertas.

Asimismo, encontraron dentro del coche distintos efectos de oro y joyas, así como dos 'walti-talkies', lo que "da idea" de que tenían cierta organización interna a pesar de no ser una banda organizada propiamente dicha.

Modus operandi

Tras la oportuna investigación, la Policía ha comprado que las mujeres realizan labores de inspección antes del robo, para comprobar si la casa estaba habitada, cuáles eran los lugares de acceso más fácil —generalmente entraban por la parte trasera—.

También han concluido que cometían los robos entre las ocho de la tarde y las doce de la noche, y que no eran individuos violentos, ya que en alguna ocasión fueron sorprendidos por los habitantes de las casa, que les llegaron a "hacer frente", hecho ante el cual los ladrones "se marcharon sin más".

Los cuatro detenidos viven en La Albericia, donde la Policía ha encontrado equipos informáticos y telemáticos, cámaras de fotos, etcétera. Tres días antes de ser arrestado habían cometido tres robos en otras tantas viviendas de la periferia de Santander, llegando así a delinquir "con bastante continuidad".

La Policía da por "finalizada" esta oleada de robos y espera en que en lo que queda de verano y resto del año no se produzcan más delitos de estas características.

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