Fotograma de 'El apóstol'
Fotograma de 'El apóstol' Archivo

El apóstol [presentación el 25 de julio en Santiago de Compostela, estreno en septiembre] es una película rodada en stop-motion (personajes estáticos animados fotograma a fotograma) y 3D. El primer largometraje que se hace en España utilizando ambas técnicas. Una historia de aventuras y misterio sobre una aldea maldita en el Camino de Santiago a la que llega un preso fugado de la cárcel.

«Ha costado cinco millones de euros, dinero que han aportado 560 microproductores», dice Fernando Cortizo (1974), el director novel de El apóstol (con cortos tan interesantes como El cuidador de gatos), que siempre utiliza el stop-motion y muñecos de silicona o plastilina: «Filmes en stop-motion se han hecho desde el comienzo del cine y se seguirán haciendo. Por ejemplo, la animación de las criaturas del King Kong de 1933 ya empleaba este proceso de animación».

Philip Glass y Paul Naschy

Con colaboraciones de lujo como la de Philip Glass en la música, la película de Cortizo cuenta con las voces y la interpretación de grandes actores españoles: Carlos Blanco, el protagonista (al que hemos visto en filmes como Una mujer invisible, de Gerardo Herrero), Luis Tosar, Jorge Sanz, Geraldine Chaplin o Paul Naschy, en su último trabajo antes de fallecer. «Rodamos primero la parte dialogada con los actores, unos 50 minutos de película. Después, basándonos en ellos, en sus gestos y tics, hicimos unos muñecos de silicona de 30 centímetros cada uno», explica el director.

Además de cine de aventuras y misterio,  El apóstol también contiene momentos cómicos y un poco de terror. «No es que haya mucho terror», explica Fernando, que confiesa influencias de El baile de los vampiros, de Polanski, y La novia cadáver, de Tim Burton, «pero sí tiene su punto de miedo, incorporando leyendas gallegas como la Santa Compaña y las meigas. Lo que hemos intentado es que sea una película divertida».

En octubre está previsto el estreno de La tropa de trapo, del catalán Álex Colls (1973). Con un presupuesto de un millón y medio de euros, se ha basado en Los Happets, serie de televisión (acompañada de libros) que se ha podido ver en TV3 y en países tan distantes como Corea. Los protagonistas son unos animales que combinan gracia con inocencia.

«La tropa de trapo va dirigida principalmente a niños pequeños, aunque sin desistir de captar la atención de los padres. La idea es que para muchos niños sea su primera película, por eso hemos utilizado unos efectos 3D más bien suaves», dice el debutante Álex Colls. Los personajes son muñecos de trapo confeccionados con telas de colores muy vivos. La vaca Mumu es la protagonista. Junto a sus amigos, la jirafa Rita y otros, viven aventuras en un parque. «Hemos contado en el guión con Loca Beccaria, la escritora gallega de novelas como El arte de perder, que ha creado una historia muy bonita, ampliando el significado de la serie».

Otro estreno cercano (finales de noviembre) es el de Noche ¿de paz?, producida por la empresa gallega Dygra Films. La película tiene un presupuesto mayor que las anteriores (19 millones de euros) y es el primer filme realizado en España en 3D desde su origen. «Lo llamamos 3D nativo. La narrativa y la técnica de la película están pensadas para verse en 3D, aunque lógicamente también habrá una versión en dos dimensiones», dice su director, Juan Galiñanes (Cambados, 1980), que realizó El bufón y la reina (2007), nominada al Goya. «Es una historia un poco salvaje en torno a la Nochebuena en la que las figuras del árbol, con Santa Claus, y las del Nacimiento de toda la vida, con los Reyes Magos, se tiran los trastos a la cabeza porque han desaparecido elementos de uno y otro sitio... Pero la culpable es una oveja muy traviesa, Rita, cuya voz es la de Anabel Alonso».

En el guión de Noche ¿de paz? participan David Muñoz, Antonio Trashorras (coguionistas en El espinazo del diablo, de Guillermo del Toro) y Billy Frolick, escritor de Madagascar, la película de Dreamworks estrenada en 2005. «Queremos llegar al mayor público posible, y por eso contratamos a Billy para la versión en inglés del filme», explica Galiñanes.

Una oveja negra viaja a la Luna

En 2011 tampoco habrá respiro para la animación española: llegarán filmes como Black to the Moon, que produce en 3D la empresa vasca Baleuko. Con un presupuesto de 4,5 millones de euros, narra un viaje a la Luna de una oveja negra y un perro que está enamorado de ella. También se estrenará Arrugas, basada en el premiado cómic de Paco Roca. Está dirigida por Ignacio Farreras (reputado storyboardista que ha trabajado en la producción francesa The Illusionist, 2010), con guión de Ángel de la Cruz (logró el Goya de animación en 2006 con El sueño de una noche de San Juan) y de Paco Roca.

«He tenido claro desde el principio de la producción que una cosa es el cómic que escribí y otra la película. Aquí hay mucha gente trabajando y la mayoría hace su cometido mejor que yo, son especialistas. Yo estoy aportando mi granito de arena en el guión de mi historia», dice el dibujante valenciano. Presupuestada en dos millones de euros, Arrugas se centra en la llegada de un anciano, Emilio (cuya voz será la de José Sacristán), con síntomas de alzheimer, a una residencia y la amistad que cimenta con otro interno. Viven extrañas aventuras en las que se mezclan la realidad y la fantasía.

«Es un proyecto en 2D, similar en sus pretensiones a películas que hemos visto recientemente como Persépolis o Vals con Bashir. Como éstas, aspiramos a estar entre los filmes nominados al Oscar», afirma sin pudor Manuel Cristóbal, productor ejecutivo, que también ha estado detrás de la producción de piezas ya míticas en España, como El bosque animado o El lince perdido. «La animación para un público más adulto conecta igualmente bien que la destinada a audiencias infantiles», añade.

La película es un verdadero tour de force contra las fronteras geográficas y los límites que imponían las distancias. Arrugas se está elaborando en distintos puntos geográficos. «Farreras, el director, vive en Edimburgo, en Escocia; Paco Roca está en Valencia; los animadores, en Barcelona, y la productora, Perro Verde, en Galicia... Es normal el trabajo así en las películas de animación, gracias a internet, el Skype, las videoconferencias y los demás recursos de la tecnología de las comunicaciones...», explica Cristóbal.

Pedro Medina, director de Animadrid, uno de los festivales españoles más importantes del género, piensa que el futuro de la animación española es muy halagüeño: «Hay bastantes productoras y muy diversificadas por todo el Estado. Se han realizado más películas de animación en España en la última década que en toda la historia. Ahora tengo muchas esperanzas puestas en los estrenos de El apóstol y La tropa de trapo. También en proyectos como el de Arrugas. Gente que todavía no ha rodado un largo, como Marc Riba y Anna Solanas, que han conseguido premios en Animadrid con cortos como Violeta, la pescadora del mar Negro, pueden dar una sorpresa importante cuando se pasen al formato grande».

Sobre si el 3D es una moda o un paso adelante, Medina piensa que todavía es muy pronto para saber sus posibilidades. «Me gusta su utilización en películas como Los mundos de Coraline y también en Avatar, que es casi una película de animación, técnicamente soberbia y una chorrada en cuanto a guión».

Un recurso «indispensable»

Algunas de las superproducciones estrenadas en los últimos meses (como Alicia en el país de las maravillas) han incorporado los efectos 3D después de rodarse, visto el boom iniciado con Avatar. «El 3D ha entrado poco a poco y ahora es indispensable no sólo en animación, sino en anuncios publicitarios, cortinillas de las cadenas de televisión, etc.», dice Galiñanes. «Todo esto no quiere decir, ni mucho menos, que la imagen real, con actores, se vaya a perder; ambos tipos de cine tienen que aprender a convivir».

El director de La tropa de trapo cree que el 3D ha llegado para quedarse. «Las grandes productoras Disney y Pixar, con el estreno de Toy Story 3, están apostando por ello. Países como China han construido en Hong Kong un complejo impresionante dedicado a la animación y a las producciones en 3D».
Fernando Cortizo piensa que se abren muchas puertas, pero sólo «si cuidamos los guiones. Las historias deben ser igual de sólidas que las de ficción real».

Aunque Arrugas no es en 3D, Cristóbal también apuesta por el modelo: «Es fantástico para películas como la que proyecto sobre una idea de Félix Rodríguez de la Fuente en torno a lobos, mezclando imagen real y 3D. Será espectacular».