Nadal dijo que había aceptado las renuncias del director general de Puertos y Transportes de la Generalitat, Jordi Juliá, y del presidente de la empresa pública supervisora de las obras del metro GISA, Ramón Serra, aunque consideró que no tenían responsabilidad en el desastre.

El consejero socialista, que culpó de la situación a la 'pesada herencia' recibida del Gobierno de CiU, realizó el anuncio en el pleno extraordinario que comenzó esta mañana en el Parlamento catalán para abordar la situación del Carmel.

De momento, el conseller ha suspendido el proyecto de prolongación de la línea 5 del metro, anunciando que se redactará uno nuevo. También ha suspendido la concesión a las constructoras hasta averiguar sus posibles responsabilidades, que en caso positivo tendrían que indemnizar a los vecinos y a la Generalitat (que ya ha dado dinero a los vecinos afectados en concepto de subvenciones o dietas).

'Y emprenderá acciones legales para que las empresas respondan de la totalidad de los daños causados a terceros', dijo Nadal en el Parlamento.

Los grupos de la oposición reclamaban ceses al más alto nivel, y apuntaban directamente a Nadal como máximo responsable.

El hundimiento provocado por las obras de prolongación de la línea 5 del metro de Barcelona ha obligado al desalojo temporal de cientos de vecinos de ese barrio obrero, mientras que decenas de familias han perdido sus casas y pertenencias.

Muchos de los afectados se manifestaron el jueves frente al Parlamento catalán para protestar por su situación y para pedir responsabilidades políticas, casi un mes después de que se produjera el primer hundimiento en el barrio.

'No me interesa nada lo que están diciendo. La cuestión es que actúen con respecto a las personas que están necesitando un sitio donde alojarse, solucionar su situación', dijo una vecina del barrio.

Nadal anunció que se revisarán las subcontratas de obras públicas para evitar que se repitan sucesos como los del Carmel.

/Por Blanca Rodríguez/