La congregación hinduista 'Vadika Pratisthana Sangha' ha asegurado este miércoles que son "falsas" las acusaciones realizadas por supuestas víctimas a su maestro, el granadino Antonio Javier Ruiz Plazas, sobre posible explotación laboral y sexual, y que dentro de su comunidad es "imposible" la manipulación porque "no se admiten seguidores".

"Los que quieren serlo les invitamos a marcharse. No todo el mundo es idóneo para ser discípulo. Deben ser disciplinados, quien no quiere disciplina, se va", ha indicado en rueda de prensa —la última que hará la congregación al respecto— la vicepresidenta de la comunidad, Tara Shakti Chitanya, que anunció además la presentación de querellas contra esas posibles víctimas, a las que acusó de tener antecedentes delictivos, y contra algunos medios de comunicación.

Tras hacer una breve exposición a los medios en la Oficina del Defensor del Ciudadano —que precisamente fue la institución que llevó el asunto a la Fiscalía— sobre qué es el hinduismo y el papel del maestro y el discípulo en esta tradición milenaria, Tara Shakti consideró que "se está atacando duramente al maestro sin ningún fundamento", si bien no llegó a aclarar por qué no ha comparecido para dar la misma explicación que ella y otras dos integrantes de la comunidad sí han ofrecido.

"Si unos bravucones te dicen que bajes de tu casa, que des la cara y que te van a dar, tú no vas a bajar para que te den una paliza. Bajar a que esas personas hagan contigo lo que quieran es desarrollar la violencia", argumentó la vicepresidenta, que dijo no querer "hablar del maestro" al ser interrogada sobre lo que le parecía lo que estaba sucediendo.

La escuela en la que trabajan está "avalada" por el Gobierno de la India y en ella la estructura es horizontal, con un maestro y sus discípulos, que viven en lo que denominó "gurukula" o familia. En sus 30 años de permanencia en Granada "nunca" ha sido denunciada, según su vicepresidenta, y ahora se ve sometida a "un infierno" que incluye incluso que las cámaras estén apostadas a su puerta.

Sobre las diez posibles víctimas ya detectadas por la Fiscalía de Granada, que ha abierto diligencias de investigación penal sobre este asunto, Tara Shakti consideró que "son pocas" porque en la larga trayectoria de la congregación la escuela ha tenido "miles de alumnos". No quiso la vicepresidenta concretar cuántas personas integran la congregación actualmente ni cuántas horas trabajan ni cuánto salario perciben por el "mucho trabajo" que desempeñan porque forma parte, según dijo, de su "intimidad".

Un largo proceso para ser discípulo

Acerca de los posibles intereses que puedan mover a las supuestas víctimas —que no son tales para la congregación— a sacar este asunto a relucir ahora tampoco quiso Tara Shakti concretar nada, aunque consideró que son "obvios". "Nosotros no queremos hacer daño a nadie, más bien lo contrario, pero si lo hemos hecho asumimos nuestra responsabilidad", sostuvo la vicepresidenta, quien explicó que para ser discípulo del maestro hay que someterse a un largo proceso para el que no todo el mundo es "idóneo".

También compareció este miércoles la monje más antigua de la comunidad, Narajani Chaitanya, quien padece una "grave enfermedad" y que aseguró que lo que está ocurriendo le está perjudicando su estado de salud. "Estamos viviendo un infierno, no me importa nada si estoy más cerca o más lejos de la muerte, ni el dolor por la enfermedad. Si me queda poco tiempo de vida no me gustaría que este proceso no hubiera acabado", señaló la mujer, quien tildó de "gran injusticia" el tratamiento que está recibiendo la comunidad.

Una "discípula directa" de Antonio Javier Ruiz Plazas, la psicóloga Encarna Gómez, pidió a la Asociación Redune para la Prevención de la Manipulación Sectaria que acredite la preparación de su presidente para calificar como secta a la comunidad hinduista a la que pertenece e instó al psicólogo José Miguel Cuevas —que compareció la pasada semana junto a las posibles víctimas del gurú— a que explique cómo trató a una de las personas afectadas psicológicamente tras su salida de la comunidad.

Las monjes acudieron a la Oficina del Defensor del Ciudadano junto a sus tres abogados, Mercedes Merinas, Juan Luis Aguilar e Ignacio Mariscal, que explicaron que ya se han admitido a trámite las querellas que presentaron contra las personas que están detrás de las páginas web que han vertido acusaciones contra el líder espiritual y que demandarán a los medios de comunicación que están "atacando a la intimidad" de los miembros de la congregación y también a su libertad religiosa.

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