Los cinco jóvenes de origen marroquí acusados del crimen de la calle Panaderos de Valladolid, donde un compatriota suyo murió tiroteado en abril de 2008 por un ajuste de cuentas motivado por una deuda de drogas, han reconocido hoy su participación en los hechos y, tras alcanzar sus abogados un acuerdo con el Ministerio Fiscal, han logrado que los 104 años de prisión que para ellos pedía en su conjunto la acusación pública quedaran rebajados finalmente a 41.

La sentencia de conformidad alcanzada en la Audiencia de Valladolid, traducida en una rebaja global de 63 años, se produjo después de que el representante del Ministerio Fiscal modificara sus conclusiones y, donde antes veía un asesinato consumado y dos tentativas de asesinato, calificara los hechos de un delito de homicidio doloso consumado y dos delitos de lesiones dolosas.

El más beneficiado el acuerdo alcanzado entre las partes fue, precisamente, Badr M, el sicario o autor material de los tiros que el 27 de abril acabaron con la vida del también marroquí Abdelkrim Nabil, más conocido por Hafid Idrici, ya que los 34,5 años que inicialmente pedía para su persona el Ministerio Fiscal se quedaron en 15 como autor de un delito de homicidio doloso consumado, dos delitos de lesiones dolosas y un delito de tenencia ilícita de armas.

Otro de los procesados, Ahmed B, quien encargó la muerta y facilitó la pistola al anterior, aceptó una condena de 11 años como cooperador necesario de la muerte de la víctima y tenencia ilícita de armas, frente a los 18 a los que se exponía, mientras que los otros tres imputados, Abderrahim H, Habib El H. y Mohamed T, a quienes pedía el fiscal penas de 17 años, vieron rebajadas también sus condenas a 5 años en calidad de cómplices del homicidio doloso de Hafid Idrici, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

En concepto de responsabilidad civil, la indemnización inicialmente solicitada de 200.000 euros para los familiares de la víctima fue también rebajada a 100.000, que los cinco procesados habrán de abonar de forma conjunta y solidaria.

Además, el sicario Badr M. tendrá que indemnizar a Cristian R.I. y a Domingo J.J, los dos jóvenes que resultaron heridos y acompañaban el día de los hechos al fallecido, con cantidades de 38.000 y 24.240 euros, respectivamente, y con otros casi 6.000 a Sacyl por los gastos derivados de la asistencia de ambos heridos.

El fiscal del caso, en declaraciones recogidas por Europa Press, se felicitó por el acuerdo alcanzado con las defensas y calificó de "satisfactoria" las condenas pactadas, ya que durante la instrucción ninguno de los acusados había reconocido su participación en los hechos. Además, el acusador público confesó que de haberse celebrado el juicio habría tenido problemas para probar de forma fehaciente la implicación en los hechos de alguno de los procesados debido a que las pruebas con que contaba no eran del todo concluyentes.

Una maleta con un zapato y periódicos.

Los hechos se remontan al mes de marzo de 2008, cuando uno de los procesados, Ahmed B, encargó a la víctima, Abdelkrim Nabil, la compra de una partida de hachís por la que el primero pagó 12.000 euros, si bien el segundo, en lugar de suministrarle la droga, le entregó a cambio una maleta en la que sólo había un zapato y periódicos.

A raíz de lo ocurrido, el cliente burlado trató de recuperar el dinero entregado o recibir la droga prometida, pero al no conseguirlo decidió dar a Abdelkrim Nabil un escarmiento, que se fraguó el 26 de abril de ese mismo año durante una reunión que Ahmed B. mantuvo en un bar de la Plaza Circula de Valladolid con parte de los procesados.

Así, se decidió concertar una cita con la víctima con el pretexto de realizar una transacción de droga, aunque el verdadero propósito era el de acabar con su vida, tarea que se había encargado al también procesado Badr M, a quien Ahmed B. había suministrado incluso la pistola que debía utilizar.

Finalmente, el 27 de abril se produjo el encuentro en la calle Panaderos, escenario al que Abdeldrim Nabil ('Hafid Idrici') llegó a bordo de un coche sustraído y en el que le acompañaban Domingo J.J. y Cristina R.I.

Fue entonces cuando el sicario, Badr M, silbó para llamar la atención de la víctima y cuando ésta detuvo el vehículo el primero esgrimió la pistola del calibre 9 milímetros que le habían suministrado para el 'trabajo'—no ha sido encontrada—y comenzó a disparar repetidas veces a corta distancia con la intención de acabar con la vida de sus tres ocupantes.

Lo logró en el caso del conductor, que recibió cinco impactos de bala en la espalda, el tórax, el abdomen y las extremidades, no así con sus acompañantes, Domingo J.J. y Cristian R.I, de 19 y 18 años, respectivamente, que lograron huir, el primero pese a recibir dos disparos en el antebrazo derecho y el brazo izquierdo y el segundo alcanzado en el brazo y antebrazo izquierdo y en el muslo derecho.

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