España es el país europeo donde más se incumple el horario de protección infantil en la televisión, que va desde las 6,00 a las 22,00 horas, según ha lamentado este miércoles el portavoz del Observatorio de Contenidos Televisivos y Audiovisuales (OCTA), Alejandro Perales, quien se reunió hoy en Sevilla con los miembros del Consejo Audiovisual de Andalucía (CAA) para debatir sobre menores y medios de comunicación.

Según indicó Perales a los medios de comunicación, el hecho de que España sea el único país de la Unión Europea que en la actualidad no cuenta con un Consejo Audiovisual de carácter estatal que vele, entre otras cosas, por la protección de los menores frente a la televisión, "significa que no existe un órgano verdaderamente comprometido con que se cumpla la legislación audiovisual".

Por ello, instó al Gobierno de la nación a poner en marcha "ya", tal y como está previsto en la recién aprobada Ley General de la Comunicación Audiovisual, el Consejo Estatal de Medios Audiovisuales (CEMA) ya que, a día de hoy, sólo existen consejos autonómicos como es el caso del CAA, del Consejo de Cataluña o el de Navarra, pero que no tienen competencia a nivel estatal para sancionar a los operadores nacionales por emisión de contenidos inadecuados en horario infantil.

Además el CEMA, explicó Perales, tiene previsto por ley la asistencia de un consejo consultivo abierto a la participación social para que sea precisamente la ciudadanía la que pueda "proponer criterios, aportar ideas e incluso evaluar contenidos" televisivos. Es precisamente en este consejo consultivo donde el OCTA —formado por más de 50 organizaciones como las sindicales, infantiles, de consumidores o de padres— quiere participar para que, a raíz de las quejas ciudadanas, el CEMA actúe ante determinadas emisiones televisivas.

No hay programación generalista

Y todo ello porque los menores españoles ven en la tele "una gran cantidad de contenidos inadecuados" para ellos porque "la televisión, en horario diurno y vespertino, sólo emite contenidos de adultos", recordó el portavoz del OCTA.

"No pretendemos que toda la programación diaria sea infantil porque para eso ya existen cadenas específicas, pero sí que, como ocurre en el resto de Europa y casi en el resto del mundo, haya una programación generalista que cualquier padre pueda ver con sus hijos", aseveró.

No obstante, advirtió Perales, el problema no es sólo de las televisiones, sino también de los padres. "No se puede ser crítico sólo con los medios, sino que también hay que ejercer la autocrítica como espectador, ya que tenemos un nivel muy bajo de exigencia a la televisiones", apuntó.

Pese a ello, indicó que "cada vez hay más gente que opta por no ver la televisión por su baja calidad", aunque lamentó que esta pérdida de espectadores "nadie la evalúe" en el escenario de las guerras por las audiencias. "Siempre nos fijamos en cuánta gente ve un programa, pero nunca en cuánta gente no lo ha visto", concluyó.

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