Remedios Cervantes
Remedios Cervantes, lista para el estreno en Madrid. Jorge París

Remedios Cervantes comparte escenario y "los dolores de cabeza" de la producción con Sole Palmero en Confidencias muy íntimas, una "comedia inteligente" de Jérôme Tonnerre que dirigió en el cine Patrice Leconte.

¿Impone llegar a Madrid?
Te mentiría si te dijera que no. Esto es como entrar en Las Ventas, con ilusión y humildad, sabiendo que el toro puede embestir e incluso cornear (risas). Es el respeto que se tiene por ser una capital y una ciudad tan importante para el teatro. Por lo demás, el público es muy entendido, pero igual de respetable que el de Jaén, indudablemente.

¿Por qué se decidió a producir?
Creo que en la producción es mejor compartir los dolores de cabeza con otra persona, por eso Buenas noches, madre la hice con Carmen de la Maza y ésta, con Sole Palmero. Tenemos que tomar el testigo de mucha gente que lleva muchos años. Debemos de tratar de que el teatro se mantenga vivo, porque es lo poco puro que nos queda dentro del espectáculo. Y porque es lo que siempre he querido hacer.

¿Pero, después de estas dos experiencias, volvería a depender de otras personas para subirse a las tablas?
¡Por supuestísimo que sí! Podría ser una actriz contratada simplemente y tomarme un año estupendo, sin tener estos calentamientos de cabeza. Lo que pasa es que somos un poco masocas…

El teatro es el pariente pobre del espectáculo, pero está bien valorado ¿Está el teatro menos valorado que otras artes?
Es un poco el pariente pobre del mundo del espectáculo, pero está bastante bien valorado, y subirse al escenario da bastante prestigio. Nosotros tenemos la gran suerte de tener diferentes patrocinadores, aunque a mí no me gusta llamarles así, quiero revivir la figura del mecenas en el teatro, que en su época fue importantísima y tiene que volver a serlo. Sin ellos, es difícil levantar un telón.

¿Y por lo que respecta a las instituciones públicas?
De las instituciones públicas se reciben ayudas pequeñas, no como las que se lleva el teatro nacional, pero yo siempre digo que arrimando el hombro un poquito todos se puede sacar un proyecto adelante.

¿Por qué eligieron 'Confidencias muy íntimas?
Nos gustó la historia, el texto. Nos pareció una comedia divertida, entretenida, interesante y, sobre todo, con un mensaje importante: que vivimos en una sociedad en la que los valores están muy perdidos, donde interesa mucho la vida de los demás, pero no en el sentido de escuchar un problema que pueda tener alguien. Se está perdiendo en tener una conversación, el tener una oreja que te quiera escuchar y que tú también escuches. No podemos perder el poder de la palabra y la comunicación. Estamos todo el día, yo la primera, con el móvil, la Blackberry, los ordenadores… Todo eso está muy bien, pero aísla un poco, nos retrocede en las cosas básicas que debe tener un ser humano.

Para un autor muy próximo al cine han elegido un director también muy próximo al cine.
La obra está compuesta por una serie de cuadros que al principio pueden parecer muy cinematográficos por los oscuros que tiene, pero creo que Juan Luis Iborra lo ha resuelto muy bien, y la luz juega un papel muy importante en esta función.

¿Cómo ha sido trabajar a sus órdenes?
Yo estoy encantada, nos lo hemos pasado muy bien. Los ensayos fueron duros, pero también divertidos. Juan Luis tiene mucha genialidad, es muy locuaz, rápido, a todo le saca un chiste. Con él, tú puedes estar viviendo una situación dramática, pero el público se está partiendo de risa de lo que te está pasando. Eso, ésta, es la comedia inteligente.

¿Es lo que a usted le gusta ver en el teatro?
Yo soy muy generosa con el teatro, me gusta verlo todo, y no suelo ser crítica con nada porque sé lo complicado que es levantar un espectáculo. Te puede gustar más o menos, pero es muy respetable.

Adoro el teatro, me ha costado mucho llegar hasta aquí ¿Usted se ha sentido en algún momento próxima a lo que le sucede a su personaje, Ana?
No. Ana es una mujer que sufre. Porque vivimos en una sociedad en la que todos estamos muy solos: en el trabajo, en casa, con la pareja… Si a eso le añades que su marido la tiene machacada psicológicamente y ella tiene la autoestima por los suelos, se convierte en una mujer desquiciada. Mucha gente está así. Como no tiene con quien hablar, ella decide ir a un psiquiatra, con la suerte de que se equivoca de puerta y da con un desconocido. A mí eso no me ha pasado, pero con esta función he descubierto que, en un momento dado, es más fácil hacer confidencias íntimas a un desconocido que a un amigo.

¿Qué supone el teatro en su vida?
Es algo muy importante, pero no es todo. Yo me dejo la piel en el trabajo y en el escenario, pero no la vida. Es un trabajo que adoro, me ha costado mucho llegar aquí, pero tengo los pies en la tierra.

¿Qué es lo más bonito que le han dicho sobre su trabajo como productora?
Jesús Cimarro, en Alicante, cuando estrenamos, dijo que admiraba mucho que dos mujeres jóvenes nos hubiésemos metido en esto, arriesgando tanto, apostando tan fuerte por un trabajo tan complicado.

¿Le queda tiempo para pensar en proyectos futuros?
Hace tiempo que no lo hago. El futuro es hoy. Creo que la vida hay que vivirla cada día como venga. Si no, si no te viene lo que te gustaría, siempre vas a tener frustraciones.

¿Un deseo con respecto a las funciones que vienen?
Que le guste al público. Que vengan a vernos, que por lo menos en el teatro se está fresquito. ¡Hay una vida además del mundial de fútbol! (risas)

¿Le importa más el público que la crítica?
La crítica está para criticar, para eso, para lo bueno y para lo malo, con todas las consecuencias. No es un tema que me preocupe demasiado. Es la opinión de una persona. Lo que importa es como esté cada día el patio de butacas.

BÍO: Nació en Málaga en 1964. En 1986 ganó el concurso de Miss España. Dos años después debutó como actriz en televisión. También ha trabajado en cine.

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