'Durante estos tres días no han dicho una sola palabra sobre la independencia. Eso ya es una buena señal', declaró a Reuters el ministro indonesio de Información, Sofyan Djalil.

'Propusimos una autonomía especial, y ellos propusieron el término autonomía. Está sobre la mesa, ahora necesitamos discutir el concepto', dijo, después del final de las conversaciones en Helsinki.

Los mediadores finlandeses establecieron la tercera ronda para los próximos 12-17 de abril y pidieron a ambas partes que eviten la violencia en esta provincia, situada en el extremo norte de la isla de Sumatra, que ha sido la más golpeada por el terrible tsunami del pasado 26 de diciembre.

En más de 30 años de conflicto han muerto más de 12,000 personas. A pesar de las ofertas de alto el fuego que se han realizado desde el devastador maremoto, siguen las escaramuzas. Por ejemplo, el fin de semana un soldado indonesio resultó muerto y otros siete heridos en un ataque de los rebeldes.

De hecho, algunos analistas se preguntan qué influencia real tienen los líderes rebeldes que negocian en Finlandia sobre los efectivos que luchan en la jungla, aunque ambas partes están de acuerdo en que ha habido progresos hacia la paz.

Sin embargo, no se logró un compromiso para un alto el fuego, como habían predicho algunos observadores, para lo que haría falta un control sobre el terreno que resulta muy difícil en una provincia que sigue sumida en el caos.

Anteriormente, el Movimiento por un Aceh Libre (GAM, por sus siglas en inglés) había rechazado cualquier petición de independencia, pero el poderoso Ejército indonesio y los rebeldes se acercaron tras el maremoto, que causó 240.000 muertos o desaparecidos en la provincia y dejó a más de 400.000 personas sin hogar.

Un acuerdo previo alcanzado en 2002 fracasó en parte por la cuestión de la autonomía de esta zona rica en gas. Los grupos de defensa de los derechos humanos han informado de abusos cometidos por ambas partes.

/Por Raj Rajendran y Brett Young/