La reina Noor de Jordania junto a Lucy Walker
La directora británica Lucy Walker posa junto a la reina Noor de Jordania en el pase gráfico de la presentación del documental 'Countdown to Zero', durante el Festival Internacional de Cine de Cannes. IAN LANGSDON / EFE

Ha salido el sol y ha vuelto el calor a Cannes, pero los organizadores del festival se han empeñado en que el domingo sea una jornada de regusto amargo. Pero no por la calidad de las cintas exhibidas.

Después de las proyecciones de Inside job y Countdown to zero al espectador se le quitan las ganas de confiar en la recuperación económica a la par que se busca una casita en el campo para huir del próximo atentado que será, denlo por hecho, nuclear. Afortunadamente el certamen ha acudido a su cuota de representación nacional para ofrecer La princesse de Montpensier, entretenido trabajo de Bertrand Tavernier.

Ferguson explica con claridad las causas del desastre económicoInside job, de Charles Ferguson, es todo aquello que la secuela del Wall Street de Oliver Stone debería haber sido: una explicación clara de las causas por las que se llegó a la actual situación financiera.

A lo largo de una hora y media Ferguson denuncia un sistema económico que, desatado, llevó al mundo entero a la quiebra. Y lo hace, en la medida de lo posible, dando voz tanto a los que acusan como a los acusados, aunque la mayoría de estos últimos hayan rechazado colaborar.

Inside job transmite sensación de pesadumbre

Pesadumbre. Esa es la sensación que impera a lo largo del documental, sobre todo cuando Ferguson relata con gran claridad como los mismos tipos que lideraron la caída de Wall Street son los mismos que ahora ocupan puestos de importancia tanto en el gobierno de Obama como en otras instituciones encargadas de controlar el mercado.

Armas  nucleares y princesas

En Countdown to zero cambia el tema pero el tono oscuro sigue imperando. Esta vez la amenaza se centra en el armamento nuclear y en demostrar que estamos más cerca de lo que la sociedad cree de un accidente que envuelva armamento de este tipo. Ya sea por un ataque terrorista, una simple error en el manejo de las armas o una situación de emergencia que obligue a los gobernantes al empleo de estas armas, Lucy Walker deja bien a las claras que la amenaza es real.

Pero Cannes, a pesar de una jornada extraordinaria con una doble sesión de documentales, siempre tiene sitio para la ficción, su terreno natural. En competición se ha proyectado La princesse de Montpensier, el últimmo trabajo de Bertrand Tavernier y que cumple con esa cuota siempre presente de producciones nacionales en los grandes festivales de cine.

La princesse de Montpensier retoma el relato de Madame de La Fayette

A pesar de este hecho, la producción del galo es entretenida y de fácil digestión. La acción retoma el relato de Madame de La Fayette y explica un triángulo amoroso entre una princesa que tiene que hacer frente a un matrimonio de conveniencia a pesar de estar perdidamente enamorada de un tercero. Difícil que su nombre aparezca entre los premiados del próximo domingo, pero Tavernier cumple con su trabajo.

Con la llegada del lunes se produce el desembarco español en la sección oficial. Se presenta mañana Biutiful, el nuevo trabajo de Alejandro González Iñárritu después de Babel con un protagonista de lujo: Javier Bardem. No acabarán aquí las emociones, en un día en el que también se proyectará Outrage, de Takeshi Kitano, que promete tiros e historias de mafiosos. Y una historia de estas, firmada por Kitano, siempre merece la pena.