Un museo para la corrupción

  • El Museu da Corrupção, una iniciativa multimedia que recopila los principales casos de corrupción de Brasil, causa sensación.
  • El MUCO ganó el premio Premio ESSO de periodismo en 2009.
  • Ya ha celebrado exposiciones físicas en São Paulo, Brasilia y Asunción.
Menú principal de la página en Internet del Museo de la Corrupción.
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Pasen y vean. La corrupción, en mayúsculas, ha llegado. Corrupción política, empresarial, nepotismo agudo. Pasen y lean. A golpe de click, los casos más sonados en el corruptómetro brasileño. Fugas surrealistas con dinero en los calzoncillos. Sobornos superlativos. Sobre facturación de dinero público. Y un amplio etcétera que se remonta hasta el día del descubrimiento de Brasil, el 22 de abril de 1500.

Mientras en España se censuran las muestras fotográficas que contienen imágenes de la trama corrupta del Gürtell, como la Fragments d'any de Valencia (que precisamente se inaugura este lunes a las 19.30 h en la Asociación de la Prensa de Madrid) , en Brasil la corrupción protagoniza todo un museo virtual y varias exposiciones físicas.

El Museo da Corrupção, una iniciativa multimedia del Diário do Comércio, se convirtió en una de las sensaciones del año 2009 en Brasil. Nació como un proyecto destinado a recopilar los casos de corrupción del país. Y acabó ganando el premio Esso2009 a la mejor contribución periodística del año. Además, este museo virtual celebró exposiciones físicas en São Paulo, Asunción (Paraguay) o en el Tribunal de Cuentas de Brasilia. Y ya preparan más exposiciones en ciudades como Santos (São Paulo).

El Museu da Corrupção surgió, en palabras de Luiz Octavio de Lima, uno de sus coordinadores, como “un espacio de exhibición y reflexión” sobre los escándalos que marcaron la historia del país. Lula da Silva llegó al poder con la bandera de la transparencia. Pero rápidamente, tras el escándalo del mensalão (diputados que cobraban una mensualidad extra a cambio de apoyar las votaciones del gobierno), la era Lula entró de lleno en la corrupción.

Los brasileños, prosigue Luiz Octavio, ya estaban “acostumbrándose a que un escándalo hiciese olvidar el anterior”. El museo nació para mantener vivos “los hechos y los personajes vivos en la memoria”. Aunque en el último año, Brasil ha mejorado ligeramente su posición en el ránking de corrupción de Transparencia Internacional (subió del puesto 80º al 75º), los escándalos como el del ex gobernador de Brasilia, José Roberto Arruda, siguen protagonizando la vida política y el actualizado Museo.

Apariencia real

El arquitecto Rodrigo de Araujo creó la apariencia física del museo, con salas, columnas y pasillos. La maqueta se digitalizó. Y dentro de los diferentes apartados del site se colocaron fotografías y archivos multimedia sobre los principales casos de corrupción de Brasil elaborados por un equipo de investigación. Desde la Mafia de los Chupasangres (corrupción en la compra de material médico) al citado mensalão que se cobró la cabeza de José Dirceu (ex jefe de la Casa Civil), pasando por el caso de José Adalberto Vieira da Silva, el asesor parlamentario que saltó a la fama tras ser detenido en julio de 2005 con 100.000 dólares de dinero negro en los calzoncillos.

La visita al site del museo, que tiene cierta semejanza con el Museo del Louvre de París, se inicia con el Hall de los casos, donde se encuentran detalles de casos como el del senador Renan Calheiros, sospechosamente exculpado de múltiples acusaciones. La siguientes es la Sala de los Escándalos, donde reina José Sarney, senador y ex presidente de Brasil, implicado en desvíos múltiples de dinero público hacia sus fundaciones. Otros platos fuertes del museoson la sala de las Comisiones Parlamentarias de Investigación (CPI) y la de las Operaciones de la Policía Federal (PF).

El humor, gran protagonistas del Museo da Corrupção, ayuda a limar la aridez del tema. El internauta puede escoger, por ejemplo, los monumentos de la corrupción, como la casa de Edemar Cid Ferreira (dueño del Banco Santos) o la mansión de Antonio Palocci (ex ministro de Economía) y enviarlas como tarjeta postal.

También existe una curiosa agencia de viajes que ironiza con el escándalo de los billetes aéreos (abril de 2009), que desveló que muchos políticos pagaban con dinero público sus vacaciones privadas.

En el museo no podía faltar una pizzería (en Brasil, el “todo acabó en pizza” significa que el caso no se apura y acaba en fiesta). La pizzería Zia Angela presenta pizzas con todos los sabores de la corrupción, como la pizza Bingos (escándalo de extorsión por parte del Partido de los Trabajadores a empresarios de la industria del juego).

Un diccionario de la corrupción, una tienda (donde se pueden adquirir desde calzoncillos preparados para el transporte de dinero en maletas negras) y una útil Casa de las herramientas (donde se consiguen las direcciones de mail y Twitter de los políticos implicados) completan un museo que aspira a convertirse en

Repercusión

Desde su inauguración, en abril de 2009, el Museu da Corrupção muere de éxito. En los dos primeros meses tuvo dos millones de accesos. Y todavía mantiene más de 100.000 páginas vistas por mes. Medios como las radios CBN o Bandeirantes se hicieron eco de la iniciativa, así como los periódicos como Folha de São Paulo, O Globo o Estadão.

El éxito fue tan rotundo que el museo organizó varias exposiciones físicas en diferentes ciudades. La primera en el Largo de São Francisco (São Paulo), donde participaron estudiantes de derecho y se repartieron pizzas. El superintendente del proyecto, Moisés Rabinovici llevó la muestra a Asunción, Paraguay. Por si fuera poco, el pasado 9 de diciembre, Día Internacional de Combate a la Corrupción, la sede del Tribunal de Cuentas, Brasilia acogió una muestra del Museu da Corrupção con paneles repletos de fotografías y textos.

Luiz Octavio de Lima afirma que preparan “nuevas exposiciones físicas” con mejor material en ciudades importantes como Santos (litoral de São Paulo). Una de las novedades del museo es un apartado de corrupción en el mundo que repasa casos acontecidos en Estados Unidos, Portugal, China o Argentina y que se irá ampliando a otros países.

Luiz Octavio de Lima afirma que los objetivos del Museu se van cumpliendo, “porque los brasileños están encarando la ética en la política con más rigor”.

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