El porcentaje se eleva a tres cuartas partes en los adolescentes, según recoge el neuropediatra del hospital Sant Joan de Déu, Jaume Campistol, en su libro Cefaleas en el niño y el adolescente, que explica la relación directa entre la patología y el estrés y las condiciones ambientales. Los niños que padecen episodios de cefaleas dejan de ir a clase unos ocho días al año, mientras que los que no los sufren sólo 3,7.