Los enviados, que informan a la ONU sobre tortura, detención arbitraria y otros abusos, habían advertido de que no irían a menos que Estados Unidos les permitiera entrevistar a los más de 500 internos de la prisión, situada en la base naval estadounidense en Cuba.

'Lamentamos profundamente que el Gobierno de Estados Unidos no aceptara las atribuciones estándar para una evaluación creíble, objetiva y justa de la situación de los detenidos', dijeron los cinco enviados en un comunicado. 'Bajo estas circunstancias, no viajaremos a la base naval de la Bahía de Guantánamo', añadieron.