Viaje al centro del hotel Ritz, un siglo de secretos de alcoba en ‘suites’ de lujo

  • En sus 100 años de historia, el hotel más lujoso de la capital ha alojado a casas reales enteras, poderosos gobernantes y artistas extravagantes.
  • Las suite real, la más lujosa, cuesta 4.500 euros por noche.
Entrada o lobby del hotel Ritz, con la lámpara de araña en el centro de la estancia.
Entrada o lobby del hotel Ritz, con la lámpara de araña en el centro de la estancia.
JORGE PARÍS

El teléfono del director adjunto del hotel Ritz no para de sonar. "¿Cuántas habitaciones?... Eso es una planta entera... La suite real... Sí, no hay problema", le dice al aparato. Cuando cuelga, se explica: "Disculpad, la semana que viene llega una delegación importante y hay que cuadrar la estancia". Llegarán decenas de representantes del Gobierno de un país del sudeste asiático. "El nombre del país no se puede decir, por seguridad".

José María Bermejo, el director adjunto (o assistant manager), cuenta que lo más complicado es alojar a las casas reales que llegan con su inmensa corte. La prueba de fuego fue la boda de los Príncipes: "Vinieron 30 casas reales y se presentó un problema: ¿a cuál de ellas le dábamos la suite real? Al final decidimos alojar allí a la casa más antigua: la japonesa".

Las suite real, la más lujosa del edificio, sólo es apta para los pocos privilegiados que pueden pagar 4.500 euros por noche. Sus 210 m2 triplican (o incluso cuadruplican) la superficie de cualquier casa normal. Sus dos habitaciones, tres cuartos de baño y dos salones quedan reservados a reyes y presidentes. "Casi la totalidad de las visitas oficiales a Madrid se alojan en el Ritz; pero los empleados también dan servicio a las visitas de Estado que llegan a El Pardo".

Se requiere mucho temple para lidiar con las extravagancias de los artistas. Un "cantante extranjero" (la confidencialidad es absoluta) pidió que llenaran el suelo de toallas blancas, quitando los tapices de las habitaciones. Un crimen, teniendo en cuenta que las alfombras están tejidas a mano y a medida en la Real Fábrica de Tapices. Cada planta esta cubierta de un color.

"Lujo, servicio, atención"

Otro artista quiso que pintaran su suite de azul: "Eso no era posible, gran parte de la decoración lleva un siglo inalterada". Y un enamorado pidió que le llenaran la habitación de pétalos para sorprender a su amada. Cuando algún cliente se encapricha de algo, los 250 trabajadores se ponen en marcha para complacerle. "El cliente que atraviesa el molinillo del Ritz espera encontrar lo que el nombre indica: lujo, servicio y atención", explica Bermejo.

El hotel no ha cambiado su filosofía desde que Alfonso XIII lo fundó en 1910. El rey se sintió humillado cuando los invitados a su boda tuvieron que alojarse en casas particulares. En su luna de miel descubrió los lujos de París y Londres, y a su vuelta a Madrid quiso estar a su altura, así que encargó al hostelero César Ritz la creación del hotel.

Hasta los años ochenta la etiqueta era exigente: corbata obligada, mujeres sin pantalones, animales prohibidos y entrada vetada a los artistas. Cuando alguien infringía esas normas se le consideraba ‘NTR’ (No tipo Ritz) y le invitaban a alojarse en el Palace. Esas reglas ya han desaparecido, pero aún conserva el aire elitista: no todos pueden permitirse dormir en sus camas o tomarse un cóctel en su jardín.

HOTEL RITZ

  • Ubicación: Plaza de la Lealtad, 5.
  • Número de empleados: 250.
  • Inauguración: 1910, por Alfonso XIII.
  • Precio de la ‘suite’ real: 4.500 euros por noche.
  • Número de habitaciones: 167.
  • Propietario: Orient Express.
  • Superficie de los salones: 1.000 metros cuadrados.
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