Al menos 67 muertos en tres atentados en hoteles de Jordania

Hay cerca de 200 heridos. Muchas de las víctimas son empresarios y turistas occidentales. Las autoridades jordanas aseguran que los ataques suicidas «llevan la marca de Al Qaeda».
La Policía, tratando de despejar ayer el hotel Grand Hyatt para trasladar a los heridos.
La Policía, tratando de despejar ayer el hotel Grand Hyatt para trasladar a los heridos.
Ali Jarekji / Reuters
Tres bombas explotaron ayer en varios hoteles de la capital de Jordania, Amán, en los que murieron al menos 67 personas y unas 200 resultaron heridas, al cierre de esta edición (23.45), según el viceprimer ministro jordano, Maruan al Muasher. Los artefactos explotaron en los hoteles Radisson, el Grand Hyatt y Days Inn, todos de cinco estrellas, frecuentados por empresarios estadounidenses, israelíes y europeos. Pudo ser peor, pues 140 personas más, de una delegación de Citroën, que se hospedaban en uno de los hoteles lo abandonaron poco antes para desplazarse a Dubai.

Los atentados–aparentemente perpetrados por terroristas suicidas– sacudieron el centro de la ciudad, y el barrio de Al Abdali, donde está el Radisson. En ese hotel, donde se produjo la primera explosión, se celebraba una boda con 250 personas. Al menos dos bombas estallaron en el interior de los hoteles.

La Policía y el Ejército jordanoacordonaron la zona y el rey de Jordanía Abdalá II aseguró que apresarían a los autores. De momento, ningún grupo se ha atribuido la autoría, aunque los medios jordanos apuntaban ayer a Al Qaeda en Irak, bajo el mando de Abu Musab al Zarqaui.

Nuevo coche bomba en Irak

Siete policías iraquíes murieron ayer y otros seis resultaron heridos, algunos de gravedad, tras la explosión de un coche bomba al paso del convoy que transportaba a los agentes. Este nuevo atentado se ha producido en la ciudad de Bakuba, a 60 kilómetros al noreste de Bagdad.

Los Comunes rechazan la ley antiterrorista de Blair

49 diputados de su partido votaron en contra. El Parlamento británico rechazó ayer la propuesta del Gobierno para ampliar de 14 a 90 días el plazo de detención sin cargos de los sospechosos de terrorismo, en la primera derrota parlamentaria de Tony Blair desde que llegó al poder en 1997.

El primer ministro, que no se plantea dimitir, vio cómo 49 diputados de su propio partido se rebelaban y sumaban su voto a los de conservadores, liberales demócratas y nacionalistas escoceses. Blair no consiguió convencer a los diputados ni siquiera con su revelación de que se habían frustrado dos atentados desde los perpetrados el 7-J.

Finalmente, la Cámara aprobó otra enmienda para ampliar de 14 a 28 días el plazo de detención sin cargos.

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