David Cronenberg

«Creo que todos somos asesinos en potencia»

Nació en Toronto (Canadá), en 1943. De joven ya escribía relatos fantásticos y de terror. Sus primeros largos fueron Vinieron de dentro (1975) y Videodrome (1983), a la que Warhol llamó «la naranja mecánica de los 80». También es suya La mosca (1986). Acaba de estrenar Una historia de violencia, con Viggo Mortensen como protagonista. Ha contado con el mayor presupuesto de su filmografía, 32 millones de dólares.

P- ¿Qué le atrajo de esta historia para llevarla al cine?

Que era una historia muy americana, muy cómica, con  cowboys y gánsters. No es que quisiera hacer una película sobre películas, sino reunir elementos de cómo Estados Unidos se ve a sí misma.

P- ¿Todo el mundo tiene su lado oscuro? ¿Cuál es el suyo?

El mío no es muy exótico. Creo que todos somos asesinos en potencia. Por eso tenemos que hacer un esfuerzo continuo por controlar ese lado oscuro.

P- Parece que la violencia brutal sólo viene de los Estados Unidos ¿Cómo lo ve usted?

La actitud hacia la violencia allí no es muy distinta a la de Europa. Es cierto que hay una visión distinta respecto a las armas. Pero todos los países están fundados sobre una historia violenta; España tiene la época de las colonias...

P- Es una persona muy tranquila ¿de dónde le viene ese interés por la brutalidad?

A veces ponemos en la pantalla cosas que no queremos ver en nuestra vida. Yo nunca he estado en una pelea, ni he pegado a nadie.

P- ¿Por qué fichó a Viggo Mortensen? ¿Por ser el actor de moda y un buen reclamo?

No lo hice porque esté en bocas de todos –hay actores mucho más grandes–, pero Viggo tenía todas las cualidades para la película. 

Isabel Coixet
 
«Me irrito con mis películas, es difícil ser espectadora»

Nació en Barcelona en 1960. Ha dirigido Cosas que nunca te dije, A los que aman y la multipremiada Mi vida sin mí. Lleva gafas desde los 6 años, las cambia cada dos años y las ha tenido de todos los colores. Las últimas son rosas. Ha dirigido a Sarah Polley y Tim Robbins en su última película, La vida secreta de las palabras. El filme, que se acaba de estrenar, se desarrolla en una plataforma petrolífera. 

P- ¿La vida secreta de las palabras es su filme más duro?

No, Mi vida sin mí es una película más dura, porque habla de una muerte anunciada. La vida secreta... tiene un final más esperanzador.

P- ¿Se emociona con sus propias películas?

P- Me irrito, porque es muy difícil ser espectador de lo que tú haces. Sólo veo los defectis, lo que he hecho mal.

P- ¿Es muy perfeccionista?

Sí. Uno tiene que tener un rigor consigo mismo.

P- ¿Qué le ha tocado la fibra sensible en el rodaje?

El día que rodamos la confesión de Hanna, todos los que estábamos en el plató lloramos como magdalenas.

P- ¿Es de lágrima fácil?

Sí. Veo una paloma agonizando y me pongo a llorar.

P- ¿Y tímida?

Mucho, desde pequeña.

P- ¿Cómo lo combate?

Estoy resignada. Lo que pasa es que los tímidos a veces hacemos un montón de tonterías.

P- ¿Qué quiere transmitir con el uso del silencio?

Es la manera que tiene Hanna de defenderse, para que no se derrumbe el mundo que ha forjado para protegerse.

P- La vida... también muestra que el amor ayuda a superar los miedos personales.

El amor es una de las pocas cosas que hace que el ser humano olvide sus pequeñas miserias.