Rocío Madrid: "Después de 'Crónicas', mi carrera no iba por donde yo quería"

  • Tras su larga temporada en Crónicas marcianas sólo le ofrecían trabajo relacionado con el mundillo del corazón.
  • Lo que busca Rocío es dedicarse a la interpretación.
Rocío Madrid en Amar en tiempos revueltos.
Rocío Madrid en Amar en tiempos revueltos.

Cuando terminó Crónicas Marcianas, Rocío Madrid aprovechó para hacer "borrón y cuenta nueva". Era la única forma de reconducir su carrera por donde ella realmente quería: la interpretación. Por eso, hace unos años no le importó comenzar en la telenovela Arrayán con un contrato de reparto y "cobrando cuatro duros". Ahora está de vuelta en la televisión nacional con Amar en tiempos revueltos.

Con su personaje en Amar, Mariana, comparte que las dos llegaron a Madrid en busca de una oportunidad.

Sí, yo con 18 años cogí el petate de Málaga y me planté en Madrid a estudiar arte dramático. A su edad yo también era una bastante inocentona.

Hacía tiempo que no la veíamos en la televisión.

Bueno, he estado centrada en proyectos para Canal Sur, entre ellos Arrayán. Cuando terminé en Crónicas enlacé con la serie Fuera de control. Fueron muchos años seguidos sin dejar de trabajar y cuando me quedé embarazada decidí respirar un poco. Me apetecía desintoxicar la imagen porque además mi carrera no estaba tirando por donde yo quería.

¿Por qué dice eso?

Cuando acabó Crónicas sólo me llegaban propuestas para presentar programas del corazón. Para empezar, no soy una profesional de eso, ni es un área en la que me sienta cómoda. No soy nadie para opinar sobre la vida de los demás. Prefiero comerme un bocata de mortadela antes que soportar la presión que a mí me supone eso.

Hace años en 7 vidas fue la novia de Anabel Alonso. ¿Hubo escenas subiditas de tono?

Me tuve que dar un supermorreo con ella (risas). Me terminó dejando en la serie porque decía que era chillona en la cama.

¿Le molesta que la recuerden como la niña mimada de Javier Sardá?

Reconozco que cansa que sólo sigan reconociendo eso porque he hecho otras cosas, pero no me molesta en absoluto. Aprendí mucho allí y me abrió muchas puertas.

Dice que de pequeña era fea y mal hablada. ¿Cómo consiguió reconducir su camino?

No sé si lo he logrado del todo (risas). Lo de mal hablada era por culpa de una de mis tías que para hacer la gracia me decía palabrotas con la intención de que yo las repitiera. Y lo que no sabía es que no se me olvidaban. En cuanto a lo de fea, las hormonas hicieron un milagro.

¿Qué mote tenía de niña?

Muchos, pero el que más me marcó fue el de pocas tetas, por la muñeca pocas pecas. Con 14 años seguía estando plana como una tabla y los niños se metían conmigo.

Como mujer de un ex futbolista, ¿por qué los jugadores siempre acaban con modelos?

Muchos se dejan llevar por la parafernalia. También hay compañeros de profesión que priorizan mucho el nivel social a la hora de fijarse en alguien. Qué casualidad que nunca se enamoran de un barrendero o un maquillador. Yo de mi marido me hubiese enamorado igual aunque hubiera sido el que me daba el pan todas las mañanas.

Le gustaría que cuando Candela fuera mayor siguiera sus pasos o es de las madres que prefiere mantener a los hijos alejados del mundo del espectáculo?

Prefiero que estudie y cuando acabe su carrera que haga lo que quiera. Lo que sí tengo claro es que no voy a ser de esas madres que animan a sus niñas a ser Miss España o modelo de pasarela. Luego se me quiere casar con un torero para arreglar su vida (risas).

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