La Conselleria de Medio Ambiente, Agua, Urbanismo y Vivienda, a través del Centro de Investigación y Experimentación Forestal, ha recolectado este año un total de 11.600 kilos de bellotas de cinco especies de quercus diferentes, que posteriormente serán utilizados para trabajos de repoblación.

De esta cantidad total, 500 kilos corresponden a la coscoja o coscoll —quercus coccifera—, 100 kilos al melojo o roure reboll —quercus pyrenaica—, 1.000 kilos al alcornoque o surera —quercus suber—, 2.000 kilos al quejigo o roure valencià —quercus faginea— y más de 8.000 a la encina o carrasca —quercus ilex subsp ballota—, según informó la Generalitat en un comunicado.

Las bellotas se destinarán tanto a siembras directas como a la producción de plantones para trabajos de repoblación. Mientras tanto, se almacenarán en el Banco de Semillas, en el interior de cámaras frigoríficas.

Según la directora general de Gestión del Medio Natural, Mª Ángeles Centeno, con la cantidad recolectada podrían repoblarse unas 2.900 hectáreas de masa forestal pura de estas especies. No obstante, una parte de cada lote de semillas "se conserva siempre en el Banco como reserva que permite superar años con carencia de semillas en el monte", explicó.

En estas poblaciones se da la circunstancia que tienen años de producción de frutos y temporadas en las que sólo hay crecimiento en las yemas vegetativas. A esta característica propia hay que añadir las condiciones climáticas desfavorables que pueden causar el aborto generalizado de los frutos durante el proceso de formación y desarrollo de estos.

Las recolecciones se realizan en poblaciones situadas en las diferentes regiones o áreas ecológicas valencianas y en los proyectos de reforestación se promociona el uso de plantas producidas con semillas de esa misma área o región, con el fin de garantizar la máxima adaptabilidad de las plantas a las condiciones ambientales del sitio y para evitar modificar, en lo posible, el acervo genético de las poblaciones autóctonas.

Igualmente importante resulta planificar adecuadamente las recolecciones en cada población, para obtener una variabilidad genética elevada en los lotes de semillas. Así se escogen como fuentes semilleras poblaciones de gran tamaño y se recolecta del mayor número de ejemplares posible.

Los frutos recolectados se transportan desde las diferentes áreas hasta el Banco de Semillas donde se someten a un proceso de limpieza y selección. De cada uno de los lotes de semillas se extrae una muestra representativas que se caracteriza en el laboratorio para, entre otras cuestiones, conocer el número de semillas por kilo de peso o su capacidad germinativa, parámetros que permiten optimizar los trabajos de siembra en vivero o en monte.

En el caso de las bellotas, su conservación es complicada ya que no soportan pérdidas de contenido en agua por debajo del 30 por ciento y continúan presentando un metabolismo activo almacenadas a baja temperatura, por lo que no pueden ser envasadas en recipientes herméticos.

Para mantener su viabilidad hasta el momento de su utilización, las bellotas se conservan húmedas y a una temperatura de cero grados centígrados, en cámaras frigoríficas que mantienen una humedad relativa superior al 80 por ciento.

Nuevos trabajos de recolección

Durante los próximos meses los trabajos de recolección en el Banco de Semillas se centrarán en otros grupos de especies con interés para la gestión de hábitats forestales, como enebros, sabinas o pinos y en numerosas especies arbóreas y arbustivas que producen frutos carnosos y que por ello poseen un interés especial para la conservación de la fauna silvestre.

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