En un comunicado, el bufete Osuna, que representa los intereses legales del afectado, explicó que la "deficiente" actuación del SAS motivó que su cliente tuviera que acudir a la Clínica Universitaria de Navarra, "donde evitaron la amputación de la pierna" tras intervenirlo dos veces.

Por ello, este hombre pide la cantidad como consecuencia de un funcionamiento "anormal" de la administración sanitaria, en concepto de indemnización de daños y perjuicios, por daño emergente, lucro cesante, daño moral y aquellos otros que pudieran corresponder.

Los hechos tuvieron lugar cuando esta persona tuvo en noviembre de 2008 un accidente de motocicleta, sufriendo una lesión "considerable" en la tibia de la pierna derecha y teniendo que ser por ello asistido en el hospital; tras diversas actuaciones médicas fue operado también en febrero y marzo de 2009.

Debido a que el proceder de los médicos que intervinieron no fue correcto, se produjo una infección en la pierna —osteomielitis polimicrobiana—, por lo que debió ser intervenido de nuevo en julio, diagnosticándosele pseudoartrosis tibia proximal séptica derecha.

"He tenido que ir en silla de ruedas durante todo este tiempo, dado que se me indicaba que aunque podía usar muletas las empleara lo menos posible", subraya en su escrito el afectado, que incide en el dolor físico y la "preocupación" e "incomodidades" vividas, así como "no poder atender mi negocio ni a mi familia, ni poder disfrutar de vacaciones, tanto en verano como en Semana Santa y Navidad".

Lesión por "inadecuada y deficiente praxis"

Tras una comunicación de los médicos de que la pierna posiblemente debería ser amputada, fue a la Clínica Universitaria de Navarra, donde en septiembre fue intervenido. "Poco a poco fui mejorando y mi pierna se ha salvado, sobre todo de la amputación que se me dijo que era muy probable que acaeciera", incide.

Ascendiendo la estancia y todos los actos médicos, sanitarios y colaterales en la citada clínica a 40.000 euros, el afectado también reclama cantidades por secuelas —145.000 euros, según la tabla de indemnizaciones de accidentes de circulación—, daño moral —60.000 euros— y lucro cesante en su negocio —15.00 euros—.

Así, la parte reclamante sostiene que el considerable deterioro de la pierna no se produjo por un hecho casual ni fortuito, "sino que se debió a una inadecuada y deficiente praxis, a una infracción de la 'lex artis' médica, que evidencia el funcionamiento anormal y deficitario de la administración sanitaria".

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