El grito
Imagen de El grito, de Munch 20minutos.es

El juego presenta casi todos los elementos que sucedieron en la realidad: un ladrón que irrumpe en el museo con una pistola y roba los geniales cuadros del pintor expresionista noruego y una serie de detectives que perseguirán al malhechor durante la partida hasta que al final un ganador encuentre El grito.

Varios expertos en arte creen que el juego es una mofa del robo

La jefa de mercadotecnia del museo, Jorun Kristoffersen, dijo que el juego es simplemente un "entretenimiento". Sin embargo, expertos en arte han criticado su comercialización porque no consideran adecuado mofarse de algo tan serio como el robo de ambos cuadros en agosto del 2004, que puso de relieve numerosos fallos en la seguridad de la pinacoteca.

Hace varios meses, un diario noruego citaba la posibilidad de que ambos cuadros hubieran resultado quemados, aunque no se ha confirmado este supuesto.

Actualmente el museo, situado en el centro de Oslo, ha reforzado su seguridad con medidas similares a las de los aeropuertos, con escáneres y detectores de metales. La productora del juego, la editorial Aschehoug, ha sacado 5.000 ejemplares a la venta, de los que espera obtener casi dos millones de coronas (250.000 euros).