«La película invita a llamar a tu padre y decirle que lo quieres», dice Raymond Bouchard, el actor que da vida a François, un padre vividor y mujeriego que reaparece arruinado en la vida de sus dos hijos, unos seres completamente opuestos entre sí. Mientras que Paul, el pequeño, pasa los días sin oficio ni beneficio, viviendo un romance con una preciosa camarera, Patrick, el mayor, es un obsesivo del orden al que su mujer ha decidido dar portazo.
Padre e hijos, todos ellos con caracteres muy diferentes, se ven obligados a convivir en una casa, que más que un hogar es una ruina.

La enfermedad del padre lo cambia todo. Comienzan a mudar los comportamientos y los sentimientos afloran, sobre todo cuando hay vino.

Se suceden escenas de ternura e incomprensión y se desarrolla un trío de relaciones paternofiliales con un punto de locura muy simpática.

*La vida con mi padre. Sébastien Rose. Roxy B, hoy 16.30 h. Punto de Encuentro.