En el mismo, están personadas como acusación particular cuatro grandes productoras videográficas. Se trata de un caso que ha levantado una gran expectación en el sector, ya que el resultado del mismo pudiera repercutir en otros procesos abiertos en distintas capitales, informa Europa Press. En diciembre de 2004, la Guardia Civil localizó distintos DVD que eran alquilados cuando el videoclub sólo tenía una licencia de venta. Esta intervención se produjo tras la investigación de la agencia de detectives que localizó en el extranjero al ex agente Paesa.