Amalio y Rosa
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Se conocieron bailando un tango (Amalio se jacta de bailar «de maravilla»). Ahora van juntos a discotecas y se sienten como «dos tortolitos».

Amalio habla de Rosa

Se entrega por todos y es muy dulce. Personas así, por desgracia, ya casi no quedan.

Me dijo que estaba cansada y yo insistí: «Venga, vamos a bailar ahora, ¿qué más te da?». Una vez que empezamos dijo: «A éste ya no lo suelto».

Rosa siempre está a favor de los inmigrantes. Ve las cosas demasiado bonitas.

¿La boda? Será del uno con el otro. Eso seguro.

Rosa habla de Amalio

Lo conocí después de 30 años sin salir a bailar. Fui con unas amigas y allí estaba Amalio.

Me pidió bailar y le dije que no. Luego me dio apuro volver a negarme. Más tarde pensé:  «Lo que me habría perdido si no hubiera aceptado».

Solemos discutir por la inmigración. Por él no hubiera entrado ninguno. Es muy radical.

Pensamos casarnos. A ver qué dice él ahora.