Lago Milstätter See.
El lago austríaco Milstätter See donde Paul sufrió el accidente. Issifma (Flickr)

Un menor austríaco de 11 años ha vuelto a la vida tras casi 30 minutos bajo el agua y un mes de coma, un fenómeno que los médicos que lo atienden califican de "milagroso" por las señales de rápida y buena recuperación del joven paciente.

Así lo informó este viernes la radio y televisión púbica austríaca ORF, tras recordar que el niño, Paul, sufrió un grave accidente el pasado 28 de agosto en el lago Milstätter See, en el sureño estado de Carintia (Austria), cuando obvió la prohibición de nadar debajo de una torre con trampolines.

Otro adolescente, de 13 años, saltó en ese momento de uno de los trampolines y cayó justo encima del chico, que perdió de inmediato la consciencia y se hundió bajo el agua, a siete metros de profundidad.

Hasta que los equipos de salvamento pudieron rescatarlo pasaron casi 30 minutosHasta que los equipos de salvamento pudieron rescatarlo pasaron casi 30 minutos, y tras su reanimación fue internado en el hospital de la ciudad austríaca de Klagenfurt (capital de Carintia), donde permaneció cuatro semanas en coma.

El médico martin Edlilnger, jefe del departamento de cuidados intensivos del citado hospital, destacó que lo normal es considerar que las posibilidades de supervivencia son mínimas después de 30 minutos bajo el agua, puesto que estar pocos minutos sin oxígeno causa graves e irreversibles daños cerebrales.

Sin embargo, a finales de septiembre el niño se despertó y, para sorpresa de todos los presentes, reconoció de inmediato a su entorno, explicó Edlinger.  "Pronunció las primeras palabras, nos reconoció, nos miró y lloró", dijo el médico en declaraciones a la ORF.

La madre no se alejó de él ni un minutoDesde entonces, el chico se recupera con rapidez en una clínica de rehabilitación, y todo indica que volverá a ser completamente sano.  Los médicos se explican el "milagro" como consecuencia de la forma inmediata en que se hundió y perdió el conocimiento.

"Con ello utilizó menos oxígeno, y el cerebro no quedó dañado", señaló Edlinger, quien por otro lado destacó asimismo el papel de la madre del niño que permaneció todo el tiempo a su lado.  "Ni un minuto se alejó de él. Esto fue una ayuda esencial para nosotros, también para las interpretaciones de las expresiones en estado de semi-coma", reconoció el médico.