La sala de la Corte Suprema de Justicia (CSJ) admitió el lunes un amparo de Ortega y más de un centenar de alcaldes en contra de una prohibición constitucional de 1995 a la reelección continua de presidentes y ediles.

'Es momento que todos nos unamos (...) para enseñarle al mundo y en particular a Daniel Ortega que con esta ilegalidad que ha cometido (la Sala Constitucional), ordenada por él, no nos vamos a quedar de brazos cruzados', dijo el diputado y ex banquero Eduardo Montealegre.

Montealegre, que disputó las elecciones de 2006 que ganó el sandinista Ortega, se reunió con el ex presidente Arnoldo Alemán, quien gobernó entre 1997 y 2002 y tiene previsto presentarse a los comicios de 2011.

Tras el encuentro, Alemán dijo en conferencia de prensa que se reunieron 'para buscar la estrategia a seguir ante la barbaridad, el golpe de Estado que ayer diera el Frente Sandinista con la resolución de sus magistrados'.

Por su parte, Ortega sostuvo que el fallo es inapelable y retó a sus adversarios de derecha a luchar por el voto en las presidenciales de 2011.

'Esta es una sentencia que está grabada en piedra, ya es inapelable', dijo en un mensaje en una cadena nacional.

'En las elecciones el pueblo va a decidir, ahí decide el pueblo, entonces tengan un poquito de calma, espérense al año 2011, al mes de noviembre, y que el pueblo decida', subrayó.

El Consejo Supremo Electoral (CSE) acogió el mismo lunes el fallo de la Sala Constitucional y señaló que Ortega podía ser candidato a los comicios de 2011.

Ortega, un ex guerrillero marxista que volvió al poder en enero de 2007 tras 16 años de oposición, dijo en julio que buscaba proponer la reelección de presidentes y alcaldes para garantizar la 'soberanía popular' de los electores.

Este aliado del presidente venezolano Hugo Chávez dijo en julio que quería reformar la Constitución para incluir un referéndum revocatorio y eliminar restricciones a la reelección de presidentes y alcaldes.

El presidente gobernó por primera vez en la década de 1980 con apoyo de Cuba y la ex Unión Soviética. Su Gobierno estuvo bajo la hostilidad de Estados Unidos, que patrocinó a los rebeldes derechistas de la contra para combatirlo.