Rodríguez, que se consolidó como uno de los jóvenes directores del panorama español con '7 Vírgenes' en 2004, da un salto generacional pero vuelve a explotar el sentido del crecimiento con esta película, presentada el martes en Madrid.

En 'After' retrata a muchas personas que crecieron persiguiendo un objetivo que les habían inculcado desde que eran niños, el sueño del éxito, visto como estabilidad económica, éxito profesional o poder adquisitivo, pero que una vez conseguido no resulta satisfactorio.

'La película no tiene un mensaje concreto. Yo lo que hago es plantear una pregunta; no doy ninguna respuesta', dijo Rodríguez, cuya cinta participa en la sección a concurso en el IV Festival Internacional de Cine de Roma.

Tardaron un mes en preparar el rodaje de esta historia que refleja la vida de tres treintañeros solitarios que se refugian en el alcohol, las drogas y el sexo para evitar enfrentarse a la madurez y a las decisiones que implica ésta.

'El éxito es lo que les han vendido. Todo queda bien, pero hay algo que no funciona', explicó el cineasta en una rueda de prensa.

Julio, Ana y Manuel son tres amigos que han tenido éxito en la vida y que acaban una noche de drogas y alcohol en el único bar que queda abierto, el After, para sofocar su más absoluta soledad y escapar de la rutina del día a día. Una noche es una noche, y la disfrutan hasta el límite, pero una vez acabada tendrán que volver a sus vidas acomodadas y estables y a la tristeza que eso les provoca a los tres.

'Es la historia de tres soledades', dijo el director para describir la película, que explicó había nacido de la influencia del cine naturalista de John Cassavettes, los cuentos de Raymond Carver o la literatura de Michel Houellebecq.

'Pero no creo que identifique a toda la generación de los 30-40', añadió.

'Para mi sí que es muy reconocible, no sé si lo de hacerse adulto o no, pero sí habla de lo que nos decían cuando éramos pequeños (?) Y ahora ves a amigos que tienen todo eso pero les falta lo más importante: la capacidad de amar', explicó Guillermo Toledo, cuyo personaje, Julio, es un hombre que vive de hotel en hotel, todo un profesional en el trabajo, dicharachero, abierto y fiestero, pero que está solo.

'Te enfrenta. Te pones delante de un espejo y te dices: Ahora como actor tienes que interpretar todos eso que lleva tiempo carcomiéndote', afirmó.

'No sé si habla de nosotros, pero sí de cosas que nos tocan', añadió Tristán Ulloa, que interpreta a Manuel, un hombre casado y con un hijo, al que persigue el fantasma del ?qué pudo haber sido y nunca será' y que simplemente deja que vaya pasando la vida.

'Plantea la idea de vivir una vida que no es la que quieres, una vida impostada', dijo.

Blanca Romero, quien debuta en el cine con este rodaje, afirmó que había confiado en los demás actores y en el director para crear a su personaje y que el proceso había sido duro.

'Tuve que dejarme llevar. El personaje fue muy duro. Tuve una resaca de dos meses después del rodaje', explicó la actriz, que en la película es Ana, una mujer que vive de de acuerdo a la modernidad pero que en realidad sólo quiere encontrar el amor.

También compartieron esa 'resaca' Ulloa, Toledo y Rodríguez.

'Fue una resaca emocional. Me dejó pensando mucho tiempo', dijo Ulloa.

'Cuando acabó el rodaje sentí un gran vacío', puntualizó Toledo.

'Te queda una buena resaca. Dolorosa, pero eso indica que el trabajo es bueno', concluyó Rodríguez.

La película llegará a los cines españoles el día 23 de octubre.