"Nunca creí que pudiera entrar en una secta. Pensaba que entraba gente débil o con problemas. El hecho es que sí, yo también entré y afortunadamente pude salirme, porque estuve a punto de romperme yo y todo lo que tenía".

Este es el testimonio de Manuel J., una de las miles de personas captadas por sectas, en este caso, a través de unos cursos para acceder a una entrevista de trabajo.

Y es que la actual coyuntura económica y el estado de desesperación y angustia que puede llegar a generar son el caldo de cultivo perfecto que están aprovechando numerosas sectas para captar adeptos. Para lograrlo, ofrecen falsas terapias como procesos de autoayuda o seminarios de crecimiento personal, según ha explicado el psicoterapeuta y especialista en relaciones sectarias de la unidad clínica de Atención e Investigación en Socioadicciones (AIS), Miguel Perlado.

Tanto es así que, según datos de este organismo que también presta ayuda y asesoramiento a las víctimas de las sectas y a sus familias desde 1976, durante el año pasado notaron un incremento de entre un 7% y un 12% de nuevas entradas y consultas.

Según Perlado, de los estudios sociológicos elaborados por la AIS, entre un 0,8% y un 0,9% de la población valenciana forma parte de alguna secta de un modo activo. Esto significa que más de 7.200 valencianos han sido ya captados por grupos sectarios.

Además, Perlado asegura que Valencia es una de las provincias donde más actividad hay de estos grupos. Así, de las 180 sectas que por denuncias de ex-miembros tienen localizadas en España, entre 40 y 50 tienen presencia en Valencia: "Además, están en el punto de mira otros 20 ó 30 grupos de prácticas dudosas", explica. Las temáticas que suelen tocar estos grupos en sus charlas de forma predominante son "el crecimiento personal y la autoestima, las pseudoterapias con ángeles y energías y las santerías de grupos afro brasileños".

Pero, si tan localizados e identificados están algunos grupos, ¿por qué no actúan las autoridades? En este sentido, Perlado afirma que por una parte, los ex miembros tienen miedo a denunciar por posibles represalias de la secta y por tratar de olvidar. Por otra, España no tiene una legislación específica sobre sectas, como por ejemplo Francia. Por este motivo, para que la policía investigue tiene que haber una denuncia de extorsión, coacción o amenazas.

 

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