Anbar, que se convirtió en un bastión de Al Qaeda hace un par de años hasta que las milicias tribales apoyadas por Estados Unidos expulsaron al grupo integrista, se ha visto sacudida por varios atentados en los últimos meses, aunque el nivel de la violencia en todo el país ha caído a sus niveles más bajos en años.

Dos coches aparcados estallaron cerca de un edificio del gobierno provincial de Anbar, y una tercera explosión se produjo cerca de la entrada del principal hospital de la ciudad, cuando un guardia abrió fuego sobre un vehículo sospechoso, dijeron las autoridades.

'Fue una escena horrible. Los cuerpos estaban diseminados, había trozos de carne por todas partes. Evacuamos a los que seguían vivos', dijo Qasim Ali, un bombero que se encontraba en el lugar de la explosión de los dos coches bomba.

'Había gente herida gritando pidiendo ayuda (...) cuerpos quemados, charcos de sangre y manchas de sangre en las paredes'.

El mayor Husen Ali, un responsable de seguridad de Anbar, dijo que al menos 16 personas murieron y 112 resultaron heridas, pero una fuente del Ministerio del Interior en Bagdad dijo que el número de muertos era de 19, y el de heridos, de 81.

La semana pasada, una bomba explotó en un minibús, matando al menos a nueve personas, y un suicida se inmoló causando la muerte de otras seis.