El osado ataque se produjo en el recinto fuertemente vigilado de la ciudad de Rawalpindi, en un momento en que el Ejército prepara una importante ofensiva contra los talibanes paquistaníes en su bastión en el noroeste del país, cerca de la frontera con Afganistán.

Los supuestos integristas llegaron hasta la puerta del cuartel general en una furgoneta blanca, abrieron fuego y lanzaron al menos una granada, dijeron funcionarios de seguridad.

Luego iniciaron un tiroteo con los soldados que se prolongó durante unos 40 minutos. Cuatro atacantes y cuatro guardias murieron, pero dos de los atacantes consiguieron escapar, según las autoridades militares.

'Hay dos terroristas desaparecidos, se ha puesto en marcha una operación de búsqueda', dijo un responsable militar que no quiso ser identificado.

La cadena de televisión Dawn dijo que los atacantes que consiguieron escapar se llevaron a dos soldados como rehenes.

El ataque tuvo lugar al día siguiente de que un supuesto suicida en un coche bomba causara 49 muertes en la ciudad de Peshawar en un ataque que el Gobierno dijo que ponía de manifiesto la necesidad de una ofensiva total.

Varios islamistas relacionados con Al Qaeda han lanzado numerosos ataques en los últimos años, la mayoría dirigidos contra las fuerzas de seguridad y blancos gubernamentales y extranjeros.

Este mismo año, los extremistas llegaron a acercarse a 100 kilómetros de la capital, Islamabad, aumentando el temor sobre la estabilidad de este país, pero a finales de abril las fuerzas de seguridad lanzaron una ofensiva en el valle del Swat, 120 kilómetros al noroeste de Islamabad, que limpió la zona de talibanes.