Vivir en la calle se convierte en el pan de cada día para muchos valencianos. Los motivos son muy variados desde problemas familiares a la mala situación económica. Sin embargo el 33%, como explicó ayer la concejala de Bienestar Social, Marta Torrado, sufre alguna enfermedad mental grave.

El Ayuntamiento de Valencia ha atendido en lo que va de año a 138 personas con este tipo de dolencias. Por ello,  ha puesto a disposición de estos enfermos un equipo de psicólogos y psiquiatras, así como personal sanitario de apoyo a las labores sociales para realizar el diagnóstico, tratamiento y seguimiento de los casos detectados a través del Centro de Atención a Personas Sin Techo.

Ayuda personalizada

El objetivo de este centro es mejorar la atención a las personas sin techo, ya que hasta ahora los que presentaban patologías mentales únicamente se derivaban a los servicios de urgencias.

Los enfermos mentales se detectan en la calle a través del programa de trabajo que se lleva a cabo con el grupo especial de Atención al Ciudadano. Una vez localizados, y si existe sospecha de enfermedad mental, un psiquiatra se traslada con el trabajador social para realizar una primera toma de contacto y valoración.

Otra vía son los propios usuarios los que acuden a los centros de Atención a Personas Sin Techo para demandar algún tipo de prestación. A partir de este punto es cuando se determina el problema que tiene la persona y si realmente necesita una atención personalizada.

Perfil del sin techo

Los indigentes también manifiestan otro tipo de problemas, ya que el 50% de ellos, según los datos facilitados por el Consistorio de Valencia, presentan dependencia al alcohol y a otras adicciones, pudiendo influir este consumo de forma directa o como factores agravantes de las patologías mentales.

En los últimos años este colectivo se ha vuelto heterogéneo, surgiendo así junto al prototipo de varón de mediana edad una creciente presencia de jóvenes, inmigrantes, temporeros y mujeres.

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