Alejandro Amenábar
Retrato de Alejandro Amenábar para la revista Calle 20. Luis Díaz

ANSIEDAD. El tiempo. Cuando trabajo, siempre es una guerra contrarreloj. En mi vida personal, suelo ser impuntual si quedo con amigos.

COOL. Si entendemos por cool algo que esté de moda, funciono yéndome para atrás y huyendo de esa onda.

CRISIS. Vivimos una época de cambio. Como soy de naturaleza optimista, pienso que va a ser a mejor. Hay una crisis de la democracia y es importante reivindicar sus valores, porque enseguida aparecen debajo de las piedras los de siempre reclamando el poder y el control de las personas.

CRÍTICAS. Intento rodearme de un círculo de buenos amigos, que están dispuestos a desafiarme y a decirme cómo ven ellos las cosas.

DINERO. Me considero muy bien pagado y afortunado al poder ganarme la vida haciendo lo que hago. También es verdad que Ágora ha costado mucho dinero y siento una responsabilidad con aquellos que han puesto el capital para producir la película.

EUROPA. La reivindico: como cultura, ente político, realidad social... Pero no soy enemigo del Imperio, que ha encontrado en Obama a uno de los dirigentes más lúcidos y carismáticos de las últimas décadas.

FEMINISMO. Soy respetuoso, pero no me considero feminista. Seguramente, incluso debo de ser bastante machista.

HEDONISMO. Está muy bien disfrutar de los placeres siempre y cuando no hagas daño al otro.

INTERNET. Ha resultado la clave de todo. En el audiovisual ya no funciona el boca-oído, sino Internet. No me importaría hacer una película para la Red. Y me plantearía rodar cine en 3D si eso es finalmente el futuro.

JUVENTUD. Dice Spielberg que el día que ya no haga películas dejará de sentirse como un niño. Creo que sigo siendo el mismo de cuando filmé Tesis.

MALDAD. En todas las épocas, hay gente buena o mala. Asestarle un cuchillazo a alguien es tan miserable y feo en los tiempos de Ágora como en la actualidad.

MISTERIO. Albertn Einstein afirmaba que quien no pueda maravillarse ante el misterio está perdido. Hace poco, por ejemplo, leí que se han detectado imprecisiones en la llegada de la luz, que podría viajar a diferentes velocidades, y eso sería la respuesta para entender el universo. Me maravilla cómo los físicos están desvelando el plan con el que está hecha nuestra realidad.

MODA. Sé poco de moda. Fuera de lo que es estrictamente cinematográfico, confieso que soy bastante torpe.

MODERNIDAD. No soy muy amigo de las revoluciones. En mis películas, intento crear un lenguaje sencillo y hasta lo más clásico posible.

PASIÓN. Conservo la pasión para hacer cine. Ha llenado mi vida. Me da miedo pensar en el día que llegue a una edad en la que no pueda estar corriendo de un lado a otro del plató, como acostumbro.

RAZÓN. Se tiende a valorarla como algo frío, insensible, implacable. Es implacable, desde luego, pero no es ni fría ni insensible. La moral de cada uno emana fundamentalmente de la razón.

SEXO. Como espectador, no me interesa el sexo en el cine. Tampoco me gustaría hacer una película desde mi orientación homosexual.

SENCILLEZ. Trato de ser discreto y seguir la premisa de no hacer a los demás lo que no quiero que me hagan a mí.

VERDAD. No creo en la verdad absoluta. La gente que es totalmente honesta, llegando hasta la indiscreción, suele ser irritante. A veces está bien mentir un poco.

VIAJE. El cine. Rodar es como si me fuera de vacaciones y huyera de mí mismo, porque soy muy sedentario.