cuando las aulas estresan
La vuelta a clase supone para muchos estudiantes cuadros de ansiedad. Archivo
El mes de octubre significa para los estudiantes universitarios la obligación de retomar las responsabilidades. Su trabajo, es decir, estudiar, se parece mucho en su aspecto temporal a la jornada de cualquier trabajador; y eso sin mencionar la presión que supone tener que lograr los resultados académicos.

Todo esto hace que algunos vivan su particular síndrome posvacacional al desempolvar los libros.

¿En qué se nota?

Valentín Martínez-Otero, doctor en psicología y pedagogía, sostiene que quienes padecen este malestar experimentan «ansiedad, tristeza por lo que se deja atrás, decaimiento, pensamientos negativos por la mucha exigencia que se avecina e irritabilidad». Además, pueden aparecer dolores de cabeza y dificultad para conciliar el sueño. Incluso se puede llegar a una leve depresión (hastío, inapetencia, cambios de humor).

Para Mercedes Valero, profesora de psicología del Centro Español de Nuevas Profesiones (CENP), los más sensibles son quienes estrenan centro de enseñanza o han tenido que realizar exámenes en septiembre.

Y aunque el síndrome se superará en unos días o varias semanas a lo sumo, también se puede prevenir. «No hay que separarse bruscamente de los libros», recomienda Martínez Otero. «En el caso de los que aprobaron en junio –aconseja– debe haber un compromiso con la lectura y con la cultura en general, para mantener una actividad intelectual durante el periodo de vacaciones».

Consejos para empezar bien

Éstas son algunas de las recomendaciones del CENP para afrontar el nuevo curso:

1. Elegir los estudios que se adapten a tu personalidad.

2. Aclimatarse de forma progresiva y ordenada al nuevo curso.

3. Retomar las clases y las relaciones personales con el mismo ritmo que antes.

4. Concentrarse en los aspectos positivos.

5. Usar técnicas de relajación (yoga, meditación, masajes...).

6. Plantearse nuevas metas como elemento de motivación, tanto en los estudios como a nivel personal.

7. Involucrarse en actividades extraacadémicas (excursiones, deportes de equipo, coros...).