De Santos, entre lágrimas: "Lo peor es el daño que he hecho a mis hijos"

El ex teniente alcalde del PP en el ayuntamiento de Palma, Rodrigo de Santos (d), junto a su abogado, a su llegada al Tribunal Superior de Justicia.
El ex teniente alcalde del PP en el ayuntamiento de Palma, Rodrigo de Santos (d), junto a su abogado, a su llegada al Tribunal Superior de Justicia.
Monserrat T. Díez / EFE

El ex concejal de Urbanismo de Palma, Javier Rodrigo de Santos, acusado de la presunta malversación de más de 52.583 euros públicos en clubes de alterne masculinos y casas de masajes, se valióeste miércoles de su derecho a la última palabra en el juicio donde desde se le ha juzgado por este delito para dirigirse al tribunal del jurado "como drogadicto y no como culpable, que lo soy", y transmitirle que "he vivido engañado" debido a su dependencia ya que "tenía un perjuicio y pensaba que lo podía dejar", toda vez que manifestó que "mi verdad es sincera porque se basa en hechos reales y es que mi voluntad nunca fue la de apropiarme de dinero público".

Así lo puso de manifiesto, entre lágrimas y visiblemente emocionado, justo antes de que el juez que preside el tribunal del jurado, Carlos Izquierdo, declarase por concluido el juicio, tras el cual el jurado popular deberá deliberar y emitir su veredicto. La Fiscalía rebajó el martes su petición de pena a tres años y medio de prisión así como a ocho años de inhabilitación absoluta por el supuesto delito continuado de malversación de caudales públicos.

Sobre su adicción a la cocaína, que durante el juicio ha alegado como atenuante junto a las de confesión y reparación del daño, "pensaba que esto no me llegaría a pasar pero te engañas", y en este sentido agregó que cuando en 2001 tuvo que abandonar el In-Salud, del que era coordinador regional en Baleares, "lo hice con esfuerzo y acusaba la situación al estrés y después a las discusiones con mi mujer, pero estaba engañado".

"Pensaba que podía salir del problema pero qué equivocado estaba y cuántas veces he engañado a mi mujer, no por ser consciente de que estaba engañado sino porque la parte de mi cerebro que afecta a mi dependencia funciona mal", puntualizó.

Sentimiento de culpa

Sin embargo, aún dijo sentirse "más culpable por el daño que he hecho a mis hijos, ya que lo peor para ellos ha sido el destierro y yo lo que quiero es vivir aquí".

Tras ser interrumpido varias veces por el magistrado para instarle a que "únicamente se centre en su propia defensa", De Santos subrayó que "todo ha sido durísimo y no pido que lo tengan en cuenta a la hora de aplicarme la pena", al tiempo que aseguró "sentir pena" por estas tres sesiones de juicio y por la comparecencia como testigos del propietario del local Casa Alfredo, Alfredo Gómez, y la contable del EMOP, Leonor Alomar, ya que "cada uno ha tenido que defender su propio testimonio como ha podido".

"Desde la sinceridad y la humildad debe saberse la verdad, y es que los drogadictos mentimos y no tengo ningún problema en reconocerlo, y he estado nueve meses en prisión donde la inmensa mayoría ha tenido problemas con la droga", zanjó el acusado.

Previamente a que De Santos tomase la palabra, su abogado, José Ignacio Herrero, manifestó durante la exposición de los informes finales que "puede ser que De Santos fuese a los locales más ciego que un piojo" o "debido a su estado" le dio la cartera a los encargados del local de alterne Casa Alfredo para que se cargaran de su tarjeta los servicios del establecimiento "sin tener ningún reparo", pero "no significa que no haya reconocido los hechos, y cuesta bastante admitir una cosa así con lo que conlleva y porque con estos temas, los periódicos son tela marinera".

Así de contundente se mostró el abogado en la vista, que manifestó que "pagar con la tarjeta municipal en un local de alterne es de idiotas, y De Santos no es idiota, sino que si lo hizo es porque estaba muy mal".

Haciendo un repaso a las tres atenuantes que alega -drogadicción, reparación del daño y confesión- el asistente legal del acusado incidió respecto a la de adicción -no aceptada por la Fiscalía, al igual que la de confesión- que ofrece cuatro posibilidades para que esta atenuante "tenga relevancia" en este proceso "y no estoy pidiendo que por ello se le exima de la responsabilidad criminal para su absolución, ya que no me lo creería ni yo".

"No padece ningún trastorno sexual"

"Decir que la drogadicción no es una enfermedad sino un trastorno es como negar que el sida es una enfermedad, y es algo que insulta a la razón porque se trata con ligereza esta cuestión", agregó al respecto el abogado, añadiendo que De Santos "no padece ningún trastorno sexual" y que los forenses "hubieran lo detectado si hubiera pasado horas y horas practicando sexo". "Doce horas practicando sexo sin droga, ¿alguien se lo cree?", espetó.

Asimismo, respecto a la reparación del daño, atenuante que según el Ministerio Público sí concurre en este caso, Herrero defendió que en menos de 24 horas su patrocinado reintegró los más de 50.000 euros malversados y "eso es muy complicado", y en este sentido aseveró que "desde Roldán, ¿quién ha devuelto el dinero?".

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