La muerte del especialista de cine del viaducto, a juicio a partir de mañana
Salto mortal. El momento en que Álvaro Burgos saltó. P.C.

El Juzgado de lo Penal número 3 de Madrid tendrá que decidir desde hoy si la muerte de un especialista de cine, el 15 de octubre de 2000, se debió a una negligencia. La víctima, Álvaro Burgos, de 21 años, saltó a las cinco y media de la tarde desde lo alto del viaducto de la calle Bailén (a 23 metros de altura), se estrelló contra el suelo, rebotó y se golpeó contra un coche.

Murió en el acto.

20 minutos fue el único medio de comunicación que captó las imágenes del accidente. Álvaro estaba rodando una secuencia de la película Canícula.

En el banquillo de los acusados se sentarán cuatro personas: Ángel P., responsable de la escuela de especialistas en la que trabajaba el fallecido; Mónica C.L., encargada de controlar el salto; Enrique F.L. y Carlos H.A., que se encargaron de prepararlo.

El fiscal reclama para los cuatro un año de cárcel y el pago de una indemnización a los padres de la víctima de 90.151 euros. La acusación particular, por su parte, pide cuatro años de cárcel y seis de inhabilitación profesional para Ángel y Mónica; tres años de prisión y cuatro de inhabilitación para Carlos y dos años de cárcel y tres de inhabilitación para Enrique.

Cuerdas muy largas

Según el fiscal, los acusados que prepararon el salto no tuvieron en cuenta la longitud de las dos cuerdas que sujetaban a Álvaro, ya que éstas medían más que la distancia que había entre la barandilla del puente y el pavimento.