El cadáver de Miguel (nombre ficticio), de 38 años, apareció calcinado y en avanzado estado de descomposición el pasado 15 de junio en la Cañada Real. Llevaba un pantalón puesto y el torso desnudo. A pesar de que el cuerpo estaba "irreconocible", la familia logró identificarlo al día siguiente gracias a su dentadura postiza. Dos días más tarde, el Instituto Anatómico Forense confirmó que era él, pero aquí comenzó la pesadilla para la familia: han pasado casi dos meses y todavía no han podido darle sepultura.

Me parece indignante que puedan tener a una familia en este estado de nervios

Que el cadáver siga todavía en la frías cámaras del Anatómico Forense se debe a que la jueza ha pedido que se le reconstruyan las huellas dactilares, un proceso que tarda "normalmente dos meses", aseguran fuentes de la Consejería de Interior de la Comunidad de Madrid.

Pero que la espera de dos meses sea "normal", no consuela a Susana (nombre ficticio), cuñada de Miguel. Está desesperada. Acude al psicólogo, toma ansiolíticos y le cuesta conciliar el sueño por las noches. "Me parece indignante que puedan tener a una familia en este estado de nervios", se queja.

"Me están tomando el pelo"

La mujer llama cada semana al juzgado que lleva el caso, el número 44 de Plaza Castilla, "y siempre me dicen que quedan aproximadamente 10 días para que nos den el cadáver". Pero cada semana que pasa, faltan 10 días más y Susana tiene la sensación de que le están "tomando el pelo". "Esto va muy lento. Es que... yo no sé lo que están haciendo realmente", duda y "posiblemente piensen que soy una pesada, pero yo no dejo de pensar en ello". 20minutos.es ha llamado insistentemente al TSJM en los últimos días, pero ha resultado imposible ponerse en contacto con algún portavoz.

"Esto es demencial. La Policía Científica no me dice nada, el juzgado no me dice nada. Y me temo que, con las vacaciones, no nos den el cadáver hasta septiembre", se desespera. "Yo lo único que quiero es enterrarlo cuanto antes".