Paquirrín
Paquirrín se prepara para ser monologuista. La Sexta

El hijo de Isabel Pantoja, Fancisco José Rivera, Kiko para sus allegados, Paquirrín para el resto, tiene 25 años, los ojos pequeñitos y escondidos detrás de unas gafas de sol de marca, la cara llena, el pelo justo y una risa campechana. Estos días se lo pasa en grande: ha conseguido un trabajo temporal en el programa de La Sexta Sé lo que hicisteis, el cual le dedica una sección diaria con el fin de mostrar a los televidentes al "auténtico Paquirrín" y, ya de paso, enseñarle el oficio de monologuista.

A su lado, Dani Mateo y Ángel Martín —atractivos, brillantes, proclives a mofarse de los personajes del corazón— ejercen hoy de responsables cicerones del muchacho. Le tratan bien, aunque le someten a duros interrogatorios: "Has vendido montajes a la prensa? ¿A qué edad tuviste tu primera relación sexual?".

Kiko soporta el trago con entereza, ríe las bromas. Sólo a veces asoma el gesto asustadizo. Ante las cámaras actúa con naturalidad. Incluso, no se le da mal.

Entre la tele y la museología

"La gente dice que eres majo pero que no haces nada", le recriminan. El hijo de la tonadillera responde sin empaque: "Es verdad, no hago ".

En su currículo figura una corta experiencia como administrativo, otra como asador de chuletas en un restaurante de su progenitora y algún bolo bien remunerado por discotecas.

"¡Ojalá me quedara en La Sexta!", exclama con la misma ilusión con la que contestaría cualquier becario de Periodismo que ha conseguido unas prácticas de verano en la tele. ¿Y si no? Titubea. "Abriría un museo sobre mi padre y mi madre". Al fin y al cabo, ¿qué otro negocio —piensa, quizá— es mejor que uno que venere a sus progenitores: el matador más apuesto del coso y la reina de la copla, admirada incluso al otro lado del charco y por la que su hijo profesa una honda adoración?

Un poligonero en La Moraleja

Paquirrín reconoce que, desde pequeño, le han dado todo hecho. Ha vivido en La Moraleja, uno de los vecindarios más exclusivos de la capital, y las celebridades rosas le convidan a sus cumpleaños. Sin embargo, tiene gustos sencillos: el vino de tetrabrick, jugar a la consola y dormitar en el sofá de su nuevo pisito de soltero, un dúplex de 55 metros con muebles de Ikea.

Paquirrín y Cayetano RiveraTambién le gusta montar a caballo, bailar y la música bakala, que alterna en su iPod con las canciones de Alex Ubago y las de su madre. A ésta también la tiene presente en uno de los cinco tatuajes que recorren su cuerpo. La tonadillera, por su parte, la ha devuelto los cumplidos desde el ¡Hola!, una de sus revistas favoritas: "Kiko es el hombre de la casa". Luego apostillaba "está para comérselo, el físico no lo es todo".

No siempre ha vivido con ella. Cuando Pantoja comenzó su relación con Julián Muñoz, el joven se mudó a Sevilla, a la casa de su abuela, su "segunda madre". Allí pasó una larga temporada. También estuvo internado en un colegio en Toledo. Mucho antes de aquello, una niñera se encargaba de su cuidado mientras la cantante estaba de gira. A pesar de esto, Kiko siempre ha asegurado que su madre ha estado con él "en todo momento".

Ahora comparte su tiempo con sus nuevos compañeros televisivos, a quienes cuenta chistes del exnovio de su madre y de los problemas de éste con la justicia. Ellos se interesan por sus cosas, y él se lo pasa "superbien". "Dadme un abracito", les pide de cuando en cuando. Los presentadores de Sé lo que hicisteis se miran sorprendidos. Al final ceden y todos se funden en un achuchón.

Un playboy sin fortuna

"¿Qué haces para ligarte a las tías más buenas de España, Kiko?", le pregunta un viandante. Paquirrín sonríe y se encoge de hombros. Si es lunes, hojeará la revista Interviu, donde tres de sus ex han mostrado ya sus encantos mientras revelan detalles de su relación con el hijo de Pantoja.

Por su portada han pasado Techi (contó de él que era muy manipulable y que le había dejado por la "lapa" que le daba), Noelia (le acusó de haber buscado refugio en los brazos de otra) y la ex stripper Tamara, quien lució tatuaje en el vientre como para demostrar al mundo lo que se perdía el chico. Su última conquista, Alba, es ya agua pasada. El otro día la joven visitó el plató de La Noria. Paquirrín ve difícil encontrar una mujer para formar una familia: "Ellas tendrán buen ojo, pero yo lo tengo de pena".