Tenía dos años cuando Osel fue identificado por el Dalai Lama como la reencarnación del Lama Yeshe, y hasta que cumplió 18 vivió espartanamente sometido a las estrictas reglas monásticas en un templo budista en el sur de la India.

Con la mayoría de edad, se fugó y desde entonces ha residido en Madrid. El diario El Mundo lo ha entrevistado. Estudiante de cine, ahora Osel es un joven de 24 años -melena y patillas- descreído (en lo religioso) y "desnortado" tras una infancia "llena de sufrimiento".

"La infancia es el periodo más importante de la vida porque es cuando se forma la persona, y la mía fue frustrante y llena de sufrimiento. Mi crecimiento se frenó y hay muchos aspectos en los que aún tengo que madurar: convivencia, sociabilidad, conocerme mejor y saber quién soy...", reconoce Osa.

Durante estos años de libertad individual, el joven dice "sorprenderse a sí mismo" con reacciones inesperadas. La mitad de su vida pasada por el matiz del adoctrinamiento religioso, le ha dejado huella.

"Con 14 meses ya me habían reconocido y llevado a la India. Me vistieron con un gorro amarillo, me sentaron en un trono, la gente me veneraba... Me sacaron de mi familia y me metieron en una situación medieval en la que he sufrido muchísimo".

Durante estos años, los medios de comunicación han especulado sobre el paradero del que llamaba 'el niño lama español'. Mientras algunos referían que se encontraba en Canadá, el joven se manifestaba en la Puerta del Sol de Madrid contra la guerra de Irak.