Michael Martin, ex presidente de los Comunes
Michael Martin, ex presidente de la Cámara de los Comunes. REUTERS

El presidente de la Cámara de los Comunes, Michael Martin, presentó este martes su dimisión tras las presiones recibidas por el escándalo del abuso de dinero público por parte de los diputados, que ha desprestigiado a la clase política británica.

El primer ministro, Gordon Brown había dejado de apoyarle públicamente en los últimos días

En una comparecencia en la Cámara Baja, Martin precisó que la dimisión será efectiva a partir del 21 de junio. De esta manera, pasa a ser el primer Speaker, como se conoce al presidente de los Comunes, que renuncia al cargo en más de 300 años.

"Con el fin de mantener la unidad (de la Cámara), he decidido renunciar al puesto de Speaker el domingo 21 de junio", dijo el presidente, que no aceptó preguntas. En un mensaje de menos de un minuto, el dimisionario afirmó que su sustituto será elegido el 22 de junio.

Martin anunció que deja el cargo un día después de disculparse en la Cámara por su cuestionada gestión del escándalo de los diputados, aunque una serie de parlamentarios le desafiaron abiertamente a que dimitiera.

Fugura de consenso

Además, un total de 23 diputados habían firmado una moción de censura contra su persona, lo que supone una humillación para un Speaker, que es una figura siempre consensuada entre los partidos.

Los detractores de Martin, diputado laborista escocés, le acusan de haber contribuido con sus acciones al desprestigio del Parlamento, mientras sus defensores argumentan que se ha convertido en un chivo expiatorio cuando son muchos los culpables.

El primer ministro británico, el laborista Gordon Brown, quien había apoyado al Speaker en semanas anteriores, se había limitado en los últimos días a declarar que su futuro era asunto del Parlamento y no del Gobierno.

Por su parte, el líder de la oposición conservadora, David Cameron, había evitado pedir expresamente la dimisión de Martin, pero reclamó este lunes la celebración de nuevas elecciones para limpiar el Parlamento.

El único dirigente de un partido parlamentario en reclamar en público su dimisión por el daño hecho a la Cámara fue el liberal-demócrata Nick Clegg.