Se pegó los ojso con pegamento
Paula, junto al pegamento que le cerró los ojos ocho horas. DAILY MAIL

Levantarse temprano y muerto de sueño puede llevar a situaciones tan insólitas como la que tuvo que vivir Paula Griffin, una joven británica de Bournemouth, que una mañana fue al baño, como cada día, a echarse sus gotas para los ojos, con tan mala suerte (y tanto sueño) que cogió el frasco que no debía. Uno de un poderoso pegamento.

Su ojo derecho quedó completamente cerrado y pegado al instante, en cuestión de segundos. "Tan pronto como me puse el pegamento supe que no eran mis gotas, estaba tan cansada que ni me di cuenta, aquello era más viscoso que mis gotas", dice Griffin a Daily Mail.

"Cerré todo lo que pude el ojo y eso, según me dijeron luego los médicos, fue lo que hizo que no sufriera lesiones graves", continúa. Fue llevada al hospital Poole, en Dorset, por su padre. "Era agobiante, me quemaba y temía porque pudiese perder la vista".

El doctor Simon Bell fue quien la atendió y aseguró que "por suerte, sólo tendrá daños superficiales". Añade que "si el pegamento hubiera contactado con el centro del globo ocular las lesiones, no sólo hubiesen sido mucho más graves, sino que hubiesen permanecido en el tiempo". Tardaron ocho horas en separarle los párpados del ojo derecho.