Los profesores que no vayan mañana a la huelga de educación pública y acudan a trabajar a sus colegios tendrán que multiplicarse para poder echar un ojo a todos los alumnos. El Gobierno del Principado impuso ayer unos servicios mínimos de un docente por cada tres aulas de Infantil y Primaria y uno por cada cuatro aulas de Secundaria.

 Unos 11.000 profesores están convocados a la jornada de protesta de mañana. El paro afectará a unos 85.000 alumnos, pero la Consejería garantizó ayer el derecho de escolarización de todos ellos. Así, todos los centros permanecerán abiertos y funcionarán con total normalidad servicios como el comedor y el transporte escolar. También se mantendrán «al 100% los centros de educación especial y escuelas hogar», indicó José Luis Iglesias Riopedre.

El Principado remitió a los sindicatos a negociar en la mesa general de los funcionarios públicos, pero éstos exigen la convocatoria de una reunión exclusiva para el sector educativo. Una de las causas principales de las movilizaciones es el plan para evaluar a todos los docentes. «Es una exigencia irrenunciable para conseguir una administración más eficiente», señaló Riopedre. El consejero dijo además que el gasto por alumno fue el tercero que más creció (6.700€), tras Navarra y País Vasco.

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